El debate del alumbrado y el desarrollo de Hermosillo

Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

El debate del alumbrado y el desarrollo de Hermosillo

En el fondo no deja de ser un debate extraño, en donde tengo la sensación de que más que el interés ciudadano están las posiciones partidistas y en especial él ánimo que tienen estas dos fuerzas políticas por quedarse con la que podríamos llamar la joya de la corona electoral de Sonora, que para el caso de las elecciones intermedias que vienen, es la alcaldía de Hermosillo.

Me refiero sí al debate en torno a la concesión del alumbrado público en la capital del estado, un asunto del que hemos oído mucho ruido, y que se ha convertido en el tema del jaloneo entre la administración que encabeza Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, que es emanado del PRI, María Dolores del Río y los Regidores que son del Movimiento Ciudadano y el Partido Acción Nacional, en esta caso es el dirigente David Galván Cazares, quien tomó el tema.

Se trata de una posición impulsada por el presidente municipal de preferir concesionar el servicio a fin de alcanzar un objetivo de modernización que de otra manera parece difícil de alcanzar, se trata de invertir 1,540 millones de pesos en la infraestructura eléctrica de la ciudad a fin de cambiar las luminarias, introducir tecnología moderna, tipo led, a fin de que el sistema sea más eficiente y permita ahorros de electricidad, lo cual no suena mal, ni descabellado.

El problema a mi entender es que el gobierno de Hermosillo ha decidido ir tras un esquema de concesión en la reparación equipamiento y mantenimiento de la red, y que esta concesión será por 15 años, esto implica dar un contrato a una empresa privada para que se encargue de resolver el problema, que invierta tiempo, dinero, recursos materiales y humanos, de manera tal que la capital tenga una estructura eficiente en materia de alumbrado.

Dicen los panistas, que el problema es que esto representa endeudar al municipio, hipotecar por 5 administraciones el servicio de alumbrado y además implica un gasto mayor que el previsto como ingresos en el famoso DAP o Derecho de Alumbrado Público.

De hecho este martes David Galván y un grupo de diputados, regidores  y cuadros dirigentes del Partido Acción Nacional se apersonaron en el palacio municipal de Hermosillo a fin de entregar una carta que llevaba un pliego de peticiones, pero que se centra en el tema del alumbrado.

Por ahí Rosa Elena Trujillo del Movimiento Ciudadano ha dicho que se trata de un negocio particular y que la realidad es que en el gobierno municipal se busca hacer un negocio alrededor del servicio.

Y bueno, si entendemos que el esquema de concesión es una empresa privada, está claro que se hará un negocio, el detalle es que obtenemos y que perdemos los ciudadanos alrededor de este tema.

La condicionante que ponen los panistas es que no se exceda el presupuesto previsto a partir de los ingresos del mencionado DAP, que según sus cuentas son cerca de 160 millones de pesos al año, y que se transparente el proceso, es decir que no exista el espacio para el hipotético manoteo de recursos públicos.

Ahora una cuestión que me parece más importante y que debe responderse es qué es lo que fuera de los intereses económicos, políticos y partidistas queremos los ciudadanos, y esto es servicios eficientes, sin que cuesten más.

Sin tomar partido en esta discusión abierta, creo que se puede ganar mucho, si se logra una medida de equilibrio, es decir que el sistema de alumbrado público, su mantenimiento y operación alcancen niveles de eficiencia aceptables y razonables, sin que esto implique mayor desembolso que el previsto en los recursos del mencionado DAP.

También en todo caso será importante que la mencionada concesión se transparente a tal grado que sí se hace un negocio, este sea justo, y favorable a los habitantes de la capital.

Ayer el alcalde Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez señalaba algo que es muy razonable al respecto y es que Hermosillo es un centro urbano y un municipio mucho más complejo de lo que parece, es extenso, tiene una población que se acerca al millón de habitantes, crece a un ritmo de 2.8% al año, y esto representa además de nuevos pobladores, un incremento en la mancha urbana, lo que implica un amarro demanda de servicios.

Yo en lo personal no le tengo miedo a la palabra concesión, no le tengo temor al sector privado, ni a la perspectiva de que se hagan negocios, pues al final del día de eso se trata la economía, prefiero a una empresa eficiente operando, que a un grupo de burócratas ineficientes, que enfrentan el obstáculo de la materia laboral como el pretexto para no hacer el trabajo que de ellos se espera.

Por esa razón veo con buenos ojos el gesto del presidente municipal en donde se comprometió públicamente a no exceder los recursos del DAP, para ir adelante en la concesión, a no despedir al personal de alumbrado público municipal, pues a ellos les tocará vigilar y normar el esfuerzo que haga la empresa que se pueda quedar con la concesión.

Entiendo que en el PAN no son enemigos de la iniciativa privada tampoco, y que las palabras concesión y sector privado tampoco les asustan, aunque sí veo a un partido político haciendo su trabajo, criticando y cuestionando a la autoridad municipal, presionando y buscando negociar para que las cosas sí se hacen, terminen por hacerse bien.

Los panistas han gobernador al capital de manera intermitente, y en los últimos 20 años saben y han entendido que para impulsar a Hermosillo al desarrollo es necesario el trabajo de todos, sean partidos políticos, empresarios o ciudadanos, al final lo que todos queremos es que la capital siga en desarrollo.

Correspondencia a demiandu1@me.com

En Twitter @demiandu

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