¿Qué quieres ser? Vs ¿Qué quieres estudiar?

BANNERS

 

Estudiar una carrera sin saber primero lo que queremos ser es la raíz de tener profesionistas mediocres y frustrados, asegura experto en orientación vocacional

 

Guillermo Frescas

¿Cuántas veces hemos sabido del abogado que se dedica a todo menos a litigar o del médico que termina como gerente o el ingeniero que se dedica a las ventas?

El problema de las personas que estudian una carrera profesional y que se dedican a cualquier otra cosa menos a lo que estudiaron es que confunden lo que quieren ser con lo que quieren estudiar, aseguró el especialista en Coaching Roberto Miramontes Arroyo.

Señaló que en este contexto, los padres de familia tiene la tarea de ayudar a sus hijos para que desde pequeños identifiquen bien cuál es su vocación y cuáles son sus talentos, para que de grandes puedan elegir la mejor carrera para cumplir con esa vocación y que no sean profesionistas frustrados y mediocres.

A través de la experiencia de más de 15 años de consultoría, dijo, ha descubierto que el problema es que los jóvenes confunden lo que quieren ser con lo que quieren estudiar, es decir, piensan que una carrera profesional es equivalente a lo que quieren ser en la vida.

El problema es que la gente ni es abogado, ni es ingeniero, ni es médico, sólo estudia una carrera a la que convierte en un fin, cuando debe ser sólo un medio para ser algo más.

Cuando un niño dice que quiere ser médico, lo que realmente quiere es ser alguien que ayuda, que salva vidas curando enfermedades. Si un muchacho dice que quiere ser constructor de edificios, entonces tiene claro lo que quiere ser y sabe que en consecuencia tiene que estudiar ingeniería.

Primero es saber que quiero ser, para en base a eso definir qué debo estudiar, porque al revés, resulta que los estudios son frustrantes si no corresponden a lo que quiero ser y en muchos casos ésta es la causa de que haya profesionistas mediocres, que ejercen una profesión que no aman.

 

Cómo saber qué quiero ser

Podría parecer que lo difícil es saber qué queremos ser, pero no lo es tanto si los padres de familia ponen atención en el comportamiento de sus hijos desde pequeños, ya que la vocación es una serie de inclinaciones naturales que todos tenemos desde niños hacia cierto tipo de actividades que van identificando lo que el niño quiere ser.

Cuando un niño juega al médico, juega a curar, revela su vocación por ayudar a los demás de esta manera. Lamentablemente los padres de familia frustramos muchas veces esas inclinaciones naturales, por ciertas creencias de adulto, por las cuales se trata de inducir a los niños hacia lo que nosotros creemos que es su felicidad y su prosperidad.

Muchas veces los adultos proyectan en los niños sus frustraciones, pretendiendo que ellos sean lo que los adultos no pudieron ser por haber abandonado su propia vocación por la razón que sea.

Otra razón por la que los padres frustran la vocación de los hijos es por el materialismo actual que se fija en que carrera profesional reditúa mejor en lo económico, lo cual es un grave error, porque se lanza a los muchachos a que estudien carreras que no tienen que ver con su vocación y cuando terminen van a ser profesionistas mediocres o en el mejor de los casos cuando concluyan sus estudios buscarán una profesión diferente a lo que estudiaron, cuando adquieren la conciencia de que lo que estudiaron no es su vocación.

 

Cuatro consejos para los padres de familia

1.- Respete la inclinación natural del niño o del joven, de manera objetiva, dejando de lado sus deseos de adulto. Observe al niño en sus inclinaciones de juego, en diversos ambientes: de convivencia social, de creatividad, de tecnología, de disciplina y orden.

2.- Cree ambientes propicios para que el niño desarrolle sus inclinaciones. Si es excelente para dibujar y pintar, no es razonable meterlo a las matemáticas, sino darle todos los elementos para que pinte, para que desarrolle ese talento que es una aptitud, manifestación innata de la vocación. Hay que dar preferencia a los talentos, aunque no exclusividad. El talento cultivado permite un desarrollo rápido, fácil, eficiente, disfrutable, gozoso para el niño o el joven.

3.- Acuda a un profesional en orientación vocacional. ¿Cuánto cuesta una carrera frustrada? Más, el problema es si termina la carrera, estamos hablando de una vida frustrada y el costo es incalculable, sólo por no invertir unos cuantos pesos a un buen estudio de vocación y talento.

4.- Que el joven experimente en carne propia lo que quiere ser. Por ejemplo, si el joven está indeciso entre ser piloto aviador y ser médico, lo mejor es que vea de cerca qué es lo que hace un piloto y qué hace un médico, y si es posible que viva lo más cerca posible las alternativas, para que conozca el aspecto humano de cada profesión.

Si usted desea información más profunda del tema puede contactar al Lic. Roberto Miramontes Arroyo al celular (662) 144-5473 o en su pagina web: www.desarrolloprofesional.wordpress.com

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