Cambios a la legítima defensa, ya es hora

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Guillermo Frescas / Punto de Enfoque

En la ética clásica, la legítima defensa señala que cualquier persona puede utilizar la fuerza contra algún atacante, en caso de necesidad, con el fin de evitar un daño hacia sí o hacia algún tercero y si en el proceso, el atacante resulta lesionado o muere, no hay culpa, pues el que se defiende no tiene la intención de dañar, sino de evitar un daño.

Este principio ético en México se aplica, pero bajo un esquema sui generis de la justicia mexicana, por el cual quien se defiende debe demostrar que su acción realmente corresponde a una defensa, lo que complica la vida de las víctimas.

Pues bien, me dicen que el Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI Sonora, Gilberto Gutiérrez Sánchez, presentará este martes 5 de diciembre ante los Diputados del Congreso del Estado, un proyecto de iniciativa de ley para modificar el concepto de legítima defensa, para beneficiar a quienes la empleen.

Esta propuesta, trata de que el beneficio de la presunción de inocencia del Nuevo Sistema de Justicia Penal, alcance también a aquellos ciudadanos, que ante un acto de violencia en perjuicio de sí mismos o de su familia, responde para protegerse de esa agresión o asalto.

Quien haga uso de la legítima defensa está en su derecho, como lo establece la más mínima lógica moral.

Y en todo caso, debe presumirse que la ley protege y justifica a quien defiende de una agresión o peligro a sí mismo o a su familia.

Como ya decía arriba, la ley actualmente obliga al asaltado o agredido a probar que se estaba defendiendo, cuando lo justo es que una vez que alguien se defiende, quien debe probar que no es legítima defensa, es el Ministerio Público.

La ley tiene que proteger a las víctimas y poner en los agredidos o en el MP la carga de la prueba, de acuerdo a la iniciativa que presentará el líder tricolor ante la LXI Legislatura.

En buena hora, pues los ciudadanos se mantienen inermes ante la justicia que parece que privilegia más los derechos de los delincuentes o criminales, quienes ahora gozan también del beneficio de la presunción de inocencia.

Desde mi punto de enfoque, esta medida sin embargo puede ser un arma de doble filo, ya que corremos el riesgo de entrar a una sociedad donde opere la ley del viejo oeste, pero pues toda ganancia tiene un precio.

Por otra parte, esa iniciativa vendrá a sumarse a otros ajustes que se han hecho o están en vías de hacerse al Nuevo Sistema de Justicia Penal, como aquella de ampliar el catálogo de delitos que ameritan prisión preventiva, la modificación de la prescripción en el caso de delitos cometidos por servidores públicos para que esta corra a partir de que dejen de ser funcionarios, o la iniciativa que considera los delitos cometidos por funcionarios como graves, entre otros ajustes.

Parece que las modificaciones marchan lentamente, pero sin duda hay avances que nos pueden poner ante un mejor panorama de aplicación de la justicia.

Enhorabuena a Gilberto Gutiérrez Sánchez y veremos si la reforma se aprueba en esta Legislatura o tendrá que ser el mismo Gutiérrez Sánchez quien la impulse cuando sea coordinador de la bancada del PRI en la LXII Legislatura, ya que todos los momios le apuestan a que el dirigente del Tricolor estatal está considerado para hacer el relevo del Pano Salido, a quien por cierto los vaticinadores políticos lo ubican en un escaño en San Lázaro.

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