Reforma fiscal de EU: La amenaza real para Sonora

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por Guillermo Frescas

Más que la renegociación y posible cancelación del Tratado de Libre Comercio, la reciente reforma fiscal de Estados Unidos representa una amenaza real para la economía de México y en especial para Sonora, coinciden en señalar especialistas.

Mientras que el líder de los empresarios manufactureros de exportación en Sonora afirma que el impacto de la reforma fiscal será mayor aún que la cancelación del TLC, el delegado federal de economía reconoce que en estas condiciones, una reforma fiscal en México se vuelve estratégicamente prioritaria para sobrevivir al golpe que está por venir.

Gerardo Vazquez Falcón, presidente de la Asociación de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación Index Sonora indicó que los efectos de la reforma fiscal impulsada por el gobierno de Donald Trump serán visibles hasta finales del primer semestre del 2018, con una reducción importante en el flujo de inversiones extranjeras a México.

Luis Núñez Noriega, delegado de Economía en Sonora, uno de los economistas más optimistas de la entidad, se rinde ante la evidencia y reconoce que a pesar de los datos sólidos del crecimiento en Sonora, la entidad podría perder capitales que previsiblemente se verán atraidos por la política fiscal americana.

¿En qué consiste la reforma fiscal de EU?

Gerardo vázquez Falcón explicó que la reforma fiscal en Estados Unidos (USA “Tax Cuts and Job Act”) representa un cambio al esquema tributario después de más de 30 años de no haber sufrido adecuaciones relevantes.

Los principales rubros del cambio en la reforma fiscal en materia de impuestos corporativos, son los siguientes:

A partir de 2018, la tasa corporativa fiscal se reduce del 35% al 21%. Para las empresas transparentes, la tasa corporativa será del 25% y se generarán deducciones adicionales de 20% sobre ingresos obtenidos a negocios personales.

Se elimina el Impuesto Corporativo Alternativo Mínimo (AMT). Se permite la deducción inmediata de inversiones en activos fijos adquiridos a partir de septiembre de 2017, sin que esta facilidad sea aplicable a bienes inmuebles.

Las pérdidas fiscales podrán amortizarse a un 80% de la utilidad fiscal generada, hasta agotarse.

La deducción de intereses se limita al 30% de la utilidad antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones (EBITDA) para aquellas empresas que obtengan ingresos por encima de $100 millones de dólares.

Se modifica el régimen fiscal de una base mundial a una territorial y se establece un nuevo gravamen a los pagos por el uso de intangibles y servicios, que se efectúen a empresas afiliadas que sean residentes fuera del territorio de los EUA.

Las utilidades que sean distribuidas en forma de dividendos a empresas estadounidenses de subsidiarias extranjeras, estarán exentas del pago del impuesto en la medida en que el accionista estadounidense posea por lo menos el 10% del capital de la sociedad extranjera que las distribuye.

La reforma contempla una transición, difiriendo el pago del impuesto a 8 años por la repatriación obligatoria de las utilidades generadas en el extranjero hasta el ejercicio de 2017 a una tasa del 15.5% sobre el efectivo y del 8% sobre activos no convertibles en efectivo, esto puede tener un impacto en el pago de impuestos locales, lo cual debe analizarse de manera particular.

Se establece un impuesto anti erosión (BEAT) aplicable a empresas que obtengan ingresos por arriba de $500 millones de dólares en promedio en los últimos 3 ejercicios, mismo que se aplicará a los pagos realizados a partes relacionadas por conceptos de intangibles, intereses, servicios e inversiones en activos fijos.

El impuesto se pagará por el excedente de un 10% que resulte de la diferencia entre la utilidad ajustada que será la reducida por los pagos efectuados a partes relacionadas, y la utilidad que se determine sobre bases normales.

Se establece el concepto de parte relacionada cuando la participación en el capital es del 25% o más.

Los ingresos que se obtengan por intangibles, tendrán una tasa reducida, con lo cual se pretende promover la migración de intangibles a los EUA.

El panorama no es tan halagüeño

El economista Luis Núñez Noriega, quien siempre encuentra cosas positivas que decir de las condiciones económica que le tocan vivir a Sonora, no puede evitar confesar:

“Creo que la reforma fiscal hará más competitiva la economía norteamericana y provocará que se generen mayores inversiones de empresas norteamericanas y extranjeras en territorio norteamericano”.

De igual manera la reforma ayudará a repatriar empresas norteamericanas para que regresen sus capitales a Estados Unidos. Muchos países del mundo, como México, tendrán que realizar reformas fiscales similares para ser atractivos para la inversión extranjera y para evitar la migración de capitales hacia estados unidos.

Núñez Noriega reconoce que la reforma fiscal de EU podría afectar a México, pues capitales instalados podrían buscar moverse a Estados Unidos atraídos por las condiciones fiscales tan favorables.

Y reconoce, Sonora se encuentra en las mismas condiciones, podría perder capitales que tenderán a migrar al vecino del norte, atraídos por la política fiscal

El NO TLC es cosa de niños

Gerardo Vázquez Falcón explica que una eventual cancelación del Tratado de Libre Comercio significaría quizás un impacto del 4 o 4.5% sobre los costos de las importaciones, de acuerdo a las reglas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que regiría el comercio una vez desechado el TLC.

Pero ese impacto podría ser llevadero, porque los costos de importar se trasladarían a los costos y las economías de escala.

Sin embargo, el impacto por la diferencia impositiva de 9 puntos porcentuales, al quedar un impuesto del 21% para las empresas en Estados Unidos, contra un ISR del 30% en México, será superior, con grave daño en cancelación de nuevos proyectos de inversión y generación de menos empleos en suelo mexicano, estimó.

Sin embargo, Vázquez Falcón indicó que será hasta finales del primer semestre del 2018 que se podrán medir las consecuencias de esta reforma, si el gobierno no toma las medidas previsorias adecuadas.

La reforma que urge… y no llegará

Y aunque Núñez Noriega y Vázquez Falcón coinciden en que la reforma fiscal en México se convierte en una prioridad estratégica para afrontar la amenaza real que toca a la frontera, el dirigente de Index duda que sea el momento para que esa reforma suceda.

“Si es necesaria la reforma… pero no se va a dar por las encarnecidas elecciones que viviremos estos meses”, afirma el dirigente de los industriales de exportación en Sonora.

A su juicio, lo más fácil para mitigar estos impactos es modificar o modernizar o crear decretos presidenciales que generen créditos fiscales para que se mitiguen estos aspectos.

Sin embargo, dice, en tiempo de elecciones es cuando más recursos necesitan los gobiernos y es cuando menos pueden destinar recursos o incentivos fiscales, así que estaremos en un escenario crítico.

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