La crisis que no era

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Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

 

En serio que no puedo entender, no entra en mi cabeza ni en mi capacidad de comprensión como periodista, pero tampoco como persona sensible a los temas sociales, como es posible que oscuros personajes de la burocracia, por su desdén, por su falta de entendimiento de los temas o nomás porque no les da la gana cumplir con su trabajo, generen una crisis en donde no debiera de haberla.

Me refiero claro a la situación que ocurre a partir de esta semana con el llamado “viacrucis migrante”,  que necesariamente pasaba por Hermosillo, con un grupo de 400 centroamericanos, que buscan la frontera con Estados Unidos a fin de pedir asilo político en el vecino país del norte por razones humanitarias.

Y mire, digo que obligadamente, porque le guste o no a algunas personas, Hermosillo es desde hace décadas un punto de cruce y encuentro muy importante para nuestros hermanos latinoamericanos y mexicanos que desde el sur se dirigen en busca de alcanzar el llamado “sueño americano” y que por desgracia en su pasó por nuestro país se convierte en la “pesadilla mexicana”.

El “viacrucis”, inicio con 1 mil 800 personas en Tapachula Chiapas, para horror del presidente Donald Trump, y eso originó que lo tomara como pretexto para ordenar la movilización de la Guardia Nacional a la frontera con México, sin embargo lejos de comportarse con dignidad, lo han hecho como servidores del presidente al que dicen odiar tanto, pero para quien parecen trabajar.

Al llegar a Hermosillo hace cosa de 10 días, la caravana que llegó a bordo de la “Bestia” o también camiones provenientes de Mazatlán y Guadalajara, ya venía bastante diezmada, porque además de grupos de asaltantes, narcos y enormes obstáculos, también debieron soportar la presión de las autoridades mexicanas, que hicieron todo lo posible por impedirles seguir su trayecto a los Estados Unidos.

Ya enHermosillo a solo 260 kilómetros de la frontera, pero a más de 800 de su destino final en Tijuana, los migrantes se toparon con 2 caras de la moneda, por una parte una sociedad solidaria, que les ofreció abrigo y alimento, además de autoridades estatales encabezadas por la gobernadora Claudia Pavlovich que siempre manifestaron su vocación humanitaria, y por la otra cara la actitud insensible y burocrática de Vladimir Becheret, quien hace las veces de delegado del Instituto Nacional de Migración, en Sonora, quien lejos de abrirles las puertas, decidió cerrarlas, tratarlos con desdén y tortuguismo, dilatar lo más posible la entrega de una serie de documentos que esas personas que están de tránsito por nuestro país necesitan para finalmente solicitar el asilo en Estados, que era su objetivo.

Muchos de ellos de hecho han optado por la alternativa de buscar un futuro en Sonora y en nuestro país, atendiendo los requisitos para la residencia temporal y permanente; sin embargo las dilaciones y sobre todo la actitud del Instituto y del delegado, han llevado las cosas al extremo.

No se les atiende, no se les da la cara, no se les abren las puertas ni para entrar al baño y con esto Don Vladimir ha provocado que 22 de los inmigrantes se declaren en una huelga de hambre que mantendrán hasta que no se les entreguen los documentos de trámite de permisos temporales de residencia en México por razones humanitarias.

El asunto es que ahora esa crisis involuntaria, causada por una persona que desconoce la realidad de esas personas, provocará que sea el comisionado del Instituto Nacional de Migración, Gerardo Elías García, quien deba atender personalmente un problema que al final de cuentas que causa por la incompetencia, los prejuicios y la falta de sensibilidad de su misma gente, que supuestamente está desplegada en Hermosillo y otros puntos de país para  atender y resolver los problemas y no causar una crisis mayor, ante un problema que es sumamente sensible.

Ahora les aviso, como no fue la primera vez que migrante de otros países llegaran en tránsito a Sonora, esta tampoco será la última, ya se habla de grupos de venezolanos y ciudadanos de otros países de centro y sudamérica que buscan seguir la misma vía, y sin duda como seres humanos que son, necesitan de un trato digno y una actitud humana de quienes se asume están ahí para ayudarles y atenderlos, no para causarles un agravio, con actitudes xenófobas y racistas que no corresponden a nuestra realidad.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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