La educación especial en Sonora, como en una máquina del tiempo

Hoy, el horizonte no pinta nada halagüeño para sus docentes y especialistas que vislumbran el principio de lo que podría ser el final, no solo de la USAER No. 1, sino de las otras Unidades que operan en el mismo lugar

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Instalaciones de la USAER No. 1 en la Unidad Bugambilias

Guillermo Frescas
Es como entrar a una máquina del tiempo que se detuvo en los 80´s. Las puertas desvencijadas, los pisos opacos, las mesas y las sillas destartaladas son incapaces de ocultar el hecho de que hace casi 40 años sirven a los maestros y psicólogos que han atendido a niños de tres generaciones que han pasado por la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación (USAER) Número Uno, en la Unidad Bugambilias de Hermosillo.
Esta unidad forma parte de un complejo que data de finales de la década de los 70’s, situado a contra esquina de lo que hoy es la Universidad Estatal de Sonora y que ha sido testigo de la transformación que la Educación Especial ha tenido en México.
Hoy, el horizonte no pinta nada halagüeño para sus docentes y especialistas que vislumbran el principio de lo que podría ser el final, no solo de la USAER No. 1, sino de las otras Unidades que operan en el mismo lugar. Y al parecer la postura de la autoridad educativa sí va en ese sentido. Aquí la historia.

Del Benemérito a nuestros días
De acuerdo a información disponible en el acervo digital, la tradición de la educación especial se remonta al gobierno de Benito Juárez, quien promulgó el decreto que dio origen a la Escuela Nacional para Sordomudos, en 1867, y a la Escuela Nacional para Ciegos, en 1870.
En 1935 se adicionó a la Ley Orgánica de Educación un apartado referente a la protección de los menores con deficiencia mental; al año siguiente se estructuró el servicio de Educación Especial en la Escuela para Niños Lisiados; en 1937 se fundaron las Clínicas de la Conducta y de Ortolalia (deriva de ortología, que es el arte de pronunciar correctamente y, en sentido más general, de hablar con propiedad), y en 1943 se creó la Escuela Normal de Especialización, la cual surgió del Instituto Médico Pedagógico.
En 1950 se creó el Instituto de Rehabilitación para niños ciegos. Todas esas instituciones pioneras son los pilares sobre los que se sustenta el proceso de integración de las personas con discapacidad al desarrollo social en México.

Cambio de enfoque
Finalmente, el 18 de diciembre de 1970 fue publicado en el Diario Oficial el decreto que ordenó la creación de la Dirección General de Educación Especial, la cual también tiene a su cargo la Escuela Nacional de Especialización.
La Dirección General de Educación Especial tenía la finalidad de organizar, dirigir, desarrollar, administrar y vigilar el sistema federal de educación especial y la formación de maestros especialistas.
A partir de entonces, el servicio de educación especial prestó atención a personas con deficiencia mental, trastornos de audición y lenguaje, impedimentos motores y trastornos visuales.
En la década de los setenta comenzaron a funcionar de manera experimental los primeros Grupos Integrados en el Distrito Federal y Monterrey, y se fundaron los primeros Centros de Rehabilitación de Educación Especial.
En los 80´s cambió el enfoque de la educación especial de terapéutico o rehabilitatorio por uno educativo; sin embargo, hasta 1993 la educación especial no tenía un lugar en la escuela regular; existían las escuelas por áreas de discapacidad (escuelas para ciegos y débiles visuales, para sordos e hipoacúsicos, para menores con trastornos neuromotores, deficientes mentales, e incluso iniciaba la de menores con autismo).
A partir de 1993 la política educativa tuvo un cambio importante: la educación especial dejó de ser una educación distinta o particular para personas “diferentes” o “especiales”.
La Dirección General de Educación Especial elaboró el Proyecto General para la Educación Especial en México, modificó el enfoque sobre dicha educación y reorientó los planes y programas para que a través del sistema de educación básica se pudieran satisfacer las necesidades educativas especiales de las alumnas y alumnos, de tal forma que los menores con necesidades educativas especiales se integren a la actividad educativa en el aula. Es decir, no más discriminación contra los grupos vulnerables.

Centros de Atención Múltiple
A partir de ese cambio de enfoque surgen los Centros de Atención Múltiple para hacer posible la integración educativa de menores con discapacidad, con lo que desaparecieron las escuelas de educación especial.
Los CAM son la instancia educativa que ofrece ayuda temprana, educación básica (preescolar y primaria) y capacitación laboral para niños y jóvenes con discapacidad.
Su objetivo es atender a los niños con alguna discapacidad para que se beneficien del plan y los programas de estudio regulares, y alcancen lo antes posible el grado escolar que les corresponde, de acuerdo con su edad.
La atención que se ofrece en estos centros tiene un carácter transitorio, ya que se pretende la integración de los menores a los servicios educativos regulares.
Para aquellos alumnos que no pueden alcanzar los beneficios de la educación regular existen los CAM-Talleres, en donde se les ayuda para que alcancen un nivel de independencia acorde a sus habilidades; es decir, los programas buscan el desarrollo de la autonomía, el autocuidado y el aprendizaje de los conceptos escolares básicos.

Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular
Además de los CAM, operan estas unidades cuyo objetivo es apoyar a las escuelas regulares que prestan servicios a niños con discapacidades.
Estas Unidades las integran maestros especialistas, psicólogos y técnicos, los cuales forman un equipo itinerante responsable de atender sistemáticamente a los alumnos, maestros, directores y padres; es decir, apoyan a toda la comunidad educativa de las diferentes escuelas a donde son llamados.
La integración educativa que persiguen las USAER tiene como propósito central elevar la calidad de la educación y modernizar las prácticas de enseñanza.
Las escuelas regulares ahora cuentan con estos servicios de apoyo para la integración de los menores que puedan beneficiarse de la educación en escuelas regulares.
De hecho fungen como un enlace entre las escuelas regulares y las de educación especial para canalizar a los alumnos con discapacidad.
El proceso de integración a la escuela regular se hace de común acuerdo con el director de la escuela y por el hecho de ser equipos itinerantes, sus lugares físicos y mobiliario dentro de los planteles dependen de la disposición del director de la escuela.

Educación especial en Sonora
De acuerdo a Alejandra Bustamante Córdova, directora general de Educación Elemental de la Secretaría de Educación y Cultura, en Sonora hay 69 Centros de Atención Múltiple que dan atención directa a cinco mil niños y adolescentes con necesidades especiales.
En los CAM se atiende a niños con problemas de aprendizaje, con discapacidad motriz, auditiva, intelectual o trastornos del espectro autista, que no se han incluido en las escuelas regulares y además se da capacitación a los maestros regulares sobre educación especial.

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Alejandra Bustamante Córdova, Directora de Educación Elemental

Operan además en la entidad 239 Unidades de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER’s) que en conjunto atienden a una población de 26 mil 858 alumnos desde nivel inicial (maternal) hasta secundaria, de la matrícula de 534 mil alumnos en el ciclo escolar 2017-2018.
De esas unidades, seis operan en la modalidad de atención alterna, es decir, atienden alumnos fuera del horario de clases, ya sea por la mañana, si el alumno tiene horario vespertino o por la tarde, si su horario de clases es matutino. Este es el caso de las USAER No.1, 14 y 18 de la Unidad Bugambilias.
De acuerdo a la directora general de Educación Elemental, estos grupos son los menos y la tendencia es hacia su desaparición para llevar las unidades directamente a las escuelas.
En las USAER’s de Sonora laboran 219 psicólogos, 1,133 maestros de apoyo, 238 maestros de comunicación y 154 trabajadoras sociales, que se distribuyen en equipos itinerantes integrados por una directora, un especialista en comunicación o lenguaje, un psicólogo, un maestro de grupo de educación especial y una trabajadora social.
Con este equipo humano se atiende al 35% de las escuelas de la entidad, ya que cada USAER atiende a varios planteles, entre cuatro y cinco, de todos los niveles, desde maternal a secundaria.
A decir de Bustamante Córdova, en materia de educación especial, durante los tres últimos años en Sonora se ha observado un crecimiento mayor que años anteriores, con la apertura de seis nuevas Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular.
Además se consolida las USAER ya en operación con nuevo personal, con más maestros y psicólogos, además de la construcción de Aulas “T”, dentro de algunos planteles, especializadas para ejecutar los programas de apoyo de las USAER.
El nuevo modelo educativo marca para la Educación Especial una transición de la integración hacia la inclusión, lo que significa que los niños con necesidades especiales sean atendidos en su misma aula sin necesidad de salir de clases, a través de la intervención del maestro especializado con modificaciones en la currícula para ajustarla a las necesidades del niño. En estas condiciones se atiende a 7 mil 75 menores, distribuidos en 323 grupos escolares que reciben acompañamiento de maestros de apoyo especializados.

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¿El principio del fin?
En la USAER de horario alterno, el trabajo con los niños con problemas de aprendizaje es de dos horas, dos veces por semana, lo que significa un esfuerzo extra para los padres de familia que deben llevar a sus hijos a la USAER No.1, donde tienen que esperar a la intemperie, tanto si hace frío como si hace calor, lo que en Hermosillo significa un sacrificio que los padres hacen cada semana.
Y es que en la Unidad Bugambilias, donde se ubican las Unidades 1, 14 y parte de la 18, no existe un lugar adecuado para que los paterfamilias pasen el tiempo de espera a buen resguardo.
Y en realidad faltan otras cosas, como una ludoteca o espacio para juegos didácticos especiales para estimular a los niños según sus necesidades.
Lo que sí hay es mucho terreno, en una zona de alta plusvalía, aunque no por mucho tiempo, ya que el área arbolada y que actualmente sirve de estacionamiento para los docentes será cedido por el CAM 50, al que pertenece, a la Universidad Estatal de Sonora (UES) para que en él se construya un edificio de tres piso para que ahí opere la Escuela de Lenguas de la UES.

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Esta situación ha sido denunciada por los docentes y directoras de las USAER que operan en Bugambilias, quienes están en proceso de conseguir un amparo contra la determinación de la Secretaría de Educación y Cultura, pues consideran que en lugar de desmantelar lo poco que queda de las USAER debería invertirse en ampliar las capacidades de atención a los niños, que en su gran mayoría son procedentes de colonias populares del norte de la ciudad.
Las maestras Luz Teresa Morales y Lourdes Barreras Serrano recuerdan que la USAER No. 1 opera desde 1984 como tal, aunque desde 1979 operaba un Centro Psicopedagógico y cuyo terreno fue logrado gracias a la labor de gestión en la Ciudad de México de los profesora Rosalba Ruiz Cevallos, fundadora de la Educación Especial en Sonora.
Es toda la manzana, donde se ubica el CAM 50 y las mencionadas Unidades 1, 14 y parte de la 18, de la cual una extensión considerable que actualmente está arbolada será entregada a la Universidad Estatal de Sonora, con el consentimiento de la Dirección General de Educación Elemental y de la Supervisora de las USAER, Rosa Elvira Estrada Ortega, quien se negó a dar respuesta sobre esta determinación.

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En el caso de la directora de Educación Elemental, Alejandra Bustamante Córdova, asegura que por las condiciones de los niños que asisten a las sesiones de apoyo en las citadas unidades, el terreno que se cederá a la UES no es utilizado por esos niños, pero además el acuerdo beneficiará a la Unidad Bugambilias ya que se construirá una zona de juegos, un estacionamiento techado y una área verde en el resto del terreno que conservará el CAM 50.
Los directivos de las USAER piden que en lugar de donar el lote a la Universidad, se construya en el mismo una Ludoteca, una mini ciudad de entrenamiento para los niños, un tejaban que dé sombra a los padres de familia que esperan a sus hijos mientras son atendidos por los especialistas y un par de áreas con juegos especiales para niños con discapacidad motriz.

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El temor de los docentes es que este sea el principio del fin, debido al descuido que se tiene al inmueble, a la falta de inversión para su mejora física y a que una vez cedido el terreno con árboles sería fácil que los CAM matutinos 15, 51 y 41 pierdan también el campo de fútbol adyacente al terreno que será entregado a la Universidad.
En palabras de la misma directora general de Educación Elemental de la SEC, Alejandra Bustamante Córdova, hay una transición hacía la inclusión de los estudiantes especiales, lo que implica que los USAER de horario alterno tiendan a desaparecer, pues se pretende que ahora se atienda a los niños con necesidades especiales dentro de sus mismos salones de clases sin salir de la escuela.

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Mobiliario viejo en la USAER 14

 

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