Los nombramientos de Célida y el pleito por AguaH

Pasión por los Negocios

por Demian Duarte

Con los dos primeros nombramientos formales de lo que será su equipo de gobierno en el municipio de Hermosillo, la presidenta municipal electa Célida López Cárdenas comienza a mover el ajedrez de lo que será la nueva política en la capital del estado, una partida en la que no se pueden descartar sorpresas y que no está exenta de tensiones.

Por una parte está el asunto de los nombramientos que se darán en base a con comité de selección y donde ya hay una convocatoria abierta para que sean organismos de la sociedad civil los que determinen a quienes serán el tesorero, el comisario de segunda pública, el titular del Órgano de Control y Evaluación Gubernamental, Oficialía Mayor, Coordinación de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Ecología (CIDUE).

Ayer por medio de un comunicado la próxima alcaldesa confirmó que el aspirante ciudadano a presidente municipal Norberto Barraza Almazán, se integrará a su gobierno como director de servicios públicos municipales, lo que todos reconocemos como una excelente decisión.

También decidió que su secretario del Ayuntamiento y responsable de muchas de las áreas operativas y por lo tanto polémicas, esté a cargo de Alfredo Gómez.

Célida planteó que ambos son elementos clave para concretar el proyecto que encabeza Andrés Manuel López Obrador, ya que son hombres que aman su ciudad y priorizan el bienestar social. 

Ahora respecto a otros nombramientos todo es especulación y aunque se manejan nombres por aquí y por allá, la realidad es que la única que conoce las próximas jugadas es la presidenta electa, que trae un tablero muy interesante de personas con trayectoria política y otros muchos que se han desempeñado en la academia o en los negocios y que podrán incorporarse.

Lo que si llamó la atención ayer es la intención de parte de los integrantes de la Junta de Gobierno de Agua de Hermosillo, donde están los empresarios Othón Ramos Rodríguez, José Antonio Díaz Quintanar, Félix Tonella Platt y Héctor Seldner Lizárraga, así como los ciudadanos Alejandro Moreno Lauterio y Edgardo Cruz Martínez, para forzar a que se mantenga al actual director del organismo operador, Renato Ulloa Valdéz, desde el criterio de que se trata de un perfil técnico y administrativo que es considerado por ellos el adecuado, sin considerar ellos un detalle muy importante y es el hecho de que este personaje es ligado por propios y extraños de manera directa a la administración de Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez.

A la fecha he escuchado como rumor la posible integración de Ellioth Romero como director del organismo operador, sin embargo esto no es algo que la presidenta electa haya manifestado o confirmado, por lo que dista de ser realidad.

Se entienden sin duda los criterios de continuidad en dirección y y puestos clave dentro del organismo, que se han venido cambiando cada trienio y que los miembros de la junta de gobierno de AguaH argumentan que en base a la ley 249 de agua del estado de Sonora, son ellos y no la alcaldesa quienes debe designar o remover al director de cada organismo.

No dudo de las buenas intenciones de quienes integran la Junta de Gobierno, sin embargo es fundamental entender y asumir que no pueden obligar a la presidenta a mantener a una persona en la que no confía en una de las áreas estratégicas del gobierno, pues como bien dicen en su comunicación el agua es una limitante al desarrollo de la capital y el gran desafío es el manejo y operación del agua de la ciudad y la disponibilidad del recurso.

Esa parte me parece la clave que puede dar luz en este nuevo debate, es decir cómo mantener en el cargo a quien no ha sido capaz en este periodo de darle viabilidad, sustentabilidad o impulsar algún cambio en el organismo operador como no sea subir las tarifas en un 65 por ciento, lo que por cierto no tiene muy satisfechos a los usuarios y ha dejado latente una bomba de inconformidad ciudadana, que es uno (nomás uno de muchos) de los factores que terminaron de pasarle la factura a la actual administración municipal y de ahí el origen de la avalancha de votos que les quitaron el municipio y se lo dieron a Célida López.

Mi opinión es que resulta fundamental darle oportunidad a la presidenta electa de integrar su equipo de gobierno y colocar en cada área a los perfiles adecuados, no por politiquería, sino por un ánimo de hacer un buen gobierno y poderse responsabilizar al 100 por ciento por los resultados que pueda rendir su administración.

La presidenta electa ha enseñado que tiene dotes y capacidad de hacer política, que conoce de las altas responsabilidades que enfrenta al asumir el gobierno de la capital y que tiene solamente 3 años para alcanzar sus objetivos y en todo caso buscar la opción de reelegirse a partir de sus resultados.

El ánimo de acotar lo que será su gobierno (que inicia el 16 de septiembre, no antes) no deja de plantear un ánimo de sospechosismo, pues se nota que hay intereses políticos y empresariales que buscan protegerse y proteger a los suyos, no importando que los resultados de su gestión hayan resultado desastrosos.

Célida López obtuvo con el voto ciudadano a favor d ese candidatura el mandato de hacer un gobierno diferente, que ofrezca resultados, mejore de manera sustancial la calidad de vida de los hermosillense, y si eso pasa por integrar su equipo de gobierno a manera, es un espacio que se le tendrá que respetar.

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Se han tardado los ajustes en el gabinete de la gobernadora Claudia Pavlovich y ya se especula que podría dilatarlos hasta septiembre cuando los diputados integrantes de la 61 Legislatura dejen sus cargos, pues ahí tiene la mandataria al menos a 17 perfiles que podrá llamar a integrarse en su equipo.

Correspondencia a demiandu1@me.com

 

 

 

 

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