La carretera (4 carriles) interminable

Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

Nunca la van a terminar, al menos a ese paso que van y con la indolencia que se han venido haciendo las cosas, yo dudo mucho que la obra de la carretera de 4 carriles, o la Federal 15 en su tramo de Estación Don a Nogales pueda ser concluida algún dia.

Mire, Javier Hernández Armenta el director del centro SCT Sonora ya aseguró esta semana que la obra lleva un 89.5% de avance, sin embargo no se atrevió a ofrecer una fecha de terminación.

El tema se destapó de nuevo esta semana, con una serie de extrañamientos por la lentitud a la que avanza la obra, la ausencia de buenos señalamientos y la persistencia de un enorme volumen de desviaciones, al grado que la gobernadora Claudia Pavlovich, terminó por manifestar su escepticismo de que la obra pueda ser concluida en noviembre, antes de que culmine la administración de Enrique Peña Nieto.

Lo peor es que el peaje por la carretera se cobra como sí se trata de una rúa de altas especificaciones, con 5 casetas de cuota de 73 pesos a lo largo de sus 650 kilómetros de recorrido, además de 2 libramientos obligatorios, transitar la cuatro carriles es sumamente oneroso para un automóvil de uso privado, con un costo de 420 pesos por viaje, el detalle es que no debería pagarse por transitar por ella, cuando Caminos y Puentes Federales jamás se interesó por darle mantenimiento y y permitió la ruina de la obra, lo que ha orillado a que ahora se deban invertir casi 20 mil millones de pesos en repararla y modernizarla, dinero que habría que decir sale de los impuestos de todos los mexicanos, no de las cuotas de peaje.

El detalle es que la carretera internacional que recorre de manera transversal Sonora y que une al centro del país con los Estados Unidos a través de Nogales, es una de importancia estratégica, que además une a través de la Federal 2 a Baja California con el resto del país.

Solamente una revisión a vuelo de pájaro del aforo diario de esta ruta carretera nos hace ver el impacto humano que tiene, se maneja que tiene un volumen promedio de 12 mil vehículos particulares utilizándola, pero además se utiliza de manera intensiva para carga y transporte de todo tipo de mercancías, desde productos agrícolas y pecuarios, insumos para el campo y la industria, hasta productos totalmente terminados, por ejemplo buena parte delas cosechas de Sonora y Sinaloa transitan por ahí, además de productos manufacturados en distintos lugares de México.

De acuerdo con las autoridades de comercio de Arizona, cada año se exportan por los 6 puertos fronterizos que comparten con Sonora alrededor de 15 mil 500 millones de dólares, en mercancías y productos, de ellos el 65% pasan por Nogales y un volumen sumamente importante lo hace a través de la llamada Garita Mariposa, que es por donde se desvía la carga carretera.

Imagine usted el golpe a la competitividad de nuestro estado que representa tener la carretera en esas condiciones por casi 15 años, lo que cuesta en materia de atrasos y dilaciones para el manejo de las mercancías (además claro está de los tapones por la revisión del Ejército para impedir el transito de drogas hacia los Estados Unidos).

Ahora piense usted en lo que le ha costado a nuestro sector de turismo, cuando vemos que gracias al corredor seguro que se estableció de Lukeville a Puerto Peñasco, como ha incrementado de manera exponencial el volumen de visitantes en pocos meses.

San Carlos tiene sin lugar a equivocarme un alto potencial turístico, sin embargo los visitantes extranjeros llegan cada vez con menor volumen por la pésima carretera que se debe transitar.

Y tienen razón, nosotros de alguna manera estamos obligados a usar la infraestructura en las pésimas condiciones en que se encuentra, y lo hacemos arriesgando nuestras vidas, la verdad desconozco si alguien lleva una estadística clara de los accidentes y muertes que ocurren mes con mes a lo largo de esos 650 kilómetros, sin embargo han hecho bien en llamarla “la carretera de la muerte”.

El asunto es que esto no debiera ser así, las normas de construcción y los avances en la ingeniería moderna, hacen posible tener mayor celeridad y un proceso de construcción mucho más seguro, bien señalizado, con acotaciones, divisiones adecuadas y con normas de seguridad de alto estándar, y no es necesario ir muy lejos, la Interestatal 10 en su trayecto por Arizona, de manera constante está en obra de ampliación, modernización o simple mantenimiento y la verdad es que eso no significa dilaciones, mucho menos un peligro para la vida de sus usuarios, pero lo mismo ocurre con la Interestatal 8 y con la Interestatal 40, todas pasan por Arizona y todas requieren de obras, el asunto es que no mueren personas por decenas por la negligencia criminal de quienes tienen a su cargo esas obras.

En Sonora la SCT tiene mucho que explicar y no alcanza con que el delegado se reúna con un grupo de periodistas y cuente anécdotas, es necesario que de cuentas de cómo se han invertido esos 1 mil millones de dólares, cuáles son las empresas a cargo de la obra y como fueron los procesos de licitación, cuantas muertes lleva a cuestas la modernización de la carretera y cuáles son los motivos de los enormes atrasos, nomás para comenzar.

Estoy seguro de que construir una carretera en terreno agreste como es el de nuestro estado, representa todo un reto de ingeniería, sin embargo esa misma obra con mayores especificaciones y con menos recursos se ha llevado a cabo en Arizona, en Nevada y en California y créame cuando le digo que el proceso ha sido limpio y transparente y sobre todo muy eficiente y con impactos positivos para las economías de esos estados.

No veo por que en Sonora estemos incapacitados para hacer las cosas bien y de manera eficiente.

Reitero lo dicho, esa carretera se ha convertido en un monumento a la ineficiencia y la corrupción del gobierno, solo espero que llegando la nueva administración de gobierno federal, entre las medidas a asumir esté auditar esto que aparece con un fraude mayúsculo.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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