AMLO: Hacer a Mexico grande otra vez

por Demian Duarte / Pasión por los Negocios

Quizá le suene conocido el enfoque, y sí es justamente una adaptación del mensaje con el que Donald Trump ganó en su momento la confianza de los electores en Estados Unidos, sin embargo en este caso es justamente lo que Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, manifiesta respecto al reto que le espera a su gobierno todavía en proceso de formación.
Ayer López Obrador tuvo una evolución importante, pasó de ser el dirigente de un partido político y un movimiento, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena, pues) a convertirse en el líder que todo el país esperaba y que necesita y lo puso desde muchos ángulos, el partido de su creación con el objetivo de alcanzar el poder y quitar de en medio a los partidos que en el pasado lo traicionaron y dejaron en el camino en 2006 y 2012, vivió su Quinto Congreso Nacional Extraordinario, mismo que se llevó a cabo en Azcapotzalco, Morelos, con la presencia de liderazgos de todo el país.
Se dice fácil, sin embargo Morena como tal realizó la hazaña de pasar de un partido de nueva creación a la primera fuerza nacional en solo esos 5 años, pasó de participar casi testimonialmente en las elecciones del 2015 a ganar de manera contundente en estados como Sonora, en donde por décadas se vivió el bipartidismo, y claro todo eso se dio en función de la confianza y la creencia en el proyecto de nación de un solo hombre, que es Andrés Manuel.
Ahora ocurrió lo que sus rivales no quisieron ver, Morena logró construir la estructura necesaria para romper la predominancia del PRI y el PAN, logro arrebatarles el poder, sin lanzar un solo tiro, y lo hizo en base a disciplina, jugando con las reglas de un juego diseñado para hacerlos perder y para eternizar al PRI y al PAN en el poder.
La relevancia del mensaje que ofreció López Obrador este 19 de agosto, todavía como líder de ese Movimiento, pero también como presidente electo la veremos en el futuro, sin embargo lanzó algunos mensajes interesantes, de entrada anticipó que él no caerá en ningún juego, que no decepcionará a nadie y que su ascenso al poder no se trata de una reedición de la vieja máxima de tomar el poder con la izquierda para después tocarlo con la derecha, como se dice debe hacerse con los violines.
“No vamos a decepcionar a nadie, como ha sucedido con movimientos que han creado grandes expectativas y se han desvanecido, ni vamos a actuar, que quede claro, como dirigentes que al llegar al poder se traicionan así mismos y traicionan a sus seguidores”, anotó.
Ahora sí el cambio va a fondo. El gobierno surgido del Movimiento de Regeneración Nacional, dedicará toda su atención en establecer un auténtico Estado Democrático de Derecho; en acabar con la corrupción y la impunidad; en combatir la desigualdad y la pobreza y en fortalecer valores culturales, morales y espirituales, enfatizó López Obrador, para señalar que el proceso de cambio apenas comienza, pues aunque desde el día de la elección no ha perdido el tiempo armando su equipo, la realidad es que su mandato inicia el 1 de diciembre y “esto no se acaba hasta que se acaba”, como se dice en el baseball.
Ahora el empeño de López Obrador es demostrar que se puede gobernar con el pueblo, con respeto a las libertades y, en paralelo, garantizar a todos, el derecho a vivir con bienestar y a ser felices.
Y mire, creo que esa es la parte trascendental de su discurso, Andrés Manuel es sincero, cree en su proyecto, no está ofreciendo un discurso hueco, busca corresponder a las expectativas colocadas en su gobierno y en su triunfo por 30 millones de electores, el mayor número de ciudadanos en México votando por su nuevo líder, históricamente hablando.
Andrés Manuel reiteró: Se trata de una transformación pacífica, pero profunda; una transformación ordenada, pero radical, porque vamos a arrancar de raíz al régimen de corrupción y de privilegios.
Y acotó: El poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás. El poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás.
Así las cosas Andrés Manuel López Obrado se ha echado una formidable misión al hombro, y es una que debe unirnos a todos sin distingos de partido o ideología, porque ahí es donde nos estamos jugando el futuro, y esa es recuperar la grandeza de México, hacer a México grande otra vez.
Al presidente electo todo parece sonreírle, desde la renegociación del Tratado de Libre Comercio, hasta las perspectivas de la economía, pasando por las mayorías que ya se confirmaron tendrá desde el 1 de septiembre en la Cámara de Diputados y el Senado. Además ya logró establecer un acuerdo, que se parece a una alianza con los grandes capitales nacionales, pues se trata —según lo expresado apenas el viernes— de crecer al 4% en promedio y hacer de México una potencia económica, una misión que los gobiernos de los últimos 30 años no han podido hacer, pero que en un país como el nuestro, en donde sobran los recursos naturales, el talento y el ingenio, es una meta asequible e incluso rebasable.
En pocas palabras López Obrador tiene todo a la mano para emprender su muy anunciada cuarta transformación de México, y aunque hay intereses de por medio que buscan oponérsele, y complicar el camino, la realidad es que ahora quienes tenemos la obligación de alzar la voz y exigir que las cosas funcionen, porque así fue el mandato ciudadano el 1 de julio, somos los ciudadanos que hicimos esta transformación posible.
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Por cierto entre los acuerdos del Consejo Nacional de Morena está el renunciar a la mitad de las prerrogativas que ese partido obtendría para el 2019 por efecto de su éxito electoral, y que le llevarían a tener un presupuesto de más de 1 mil 700 millones de pesos, algo excesivo para un partido político que ni siquiera está en campaña, creo que si el partido mayoritario en el país actúa de esa manera, los demás, incluidos el PRI y el PAN, tienen desde ahora la obligación de actuar en consecuencia y aprender de lo que hacer Morena.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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