En Hermosillo se acabó la fiesta… Y le siguieron con el after

Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

Sí que se le está descomponiendo el cuadro a la Presidenta Municipal de Hermosillo, Angelina Muñoz Fernández en la fase final de la administración 2015-2018, en la que ella entró como relevo de Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, quien usted ya sabe renunció al cargo para irse en pos de una ventura electoral, un asunto ya cuestionable de por sí.

La realidad de este trienio en el que “Maloro” arrancó con la dura frase de que “se acabó la fiesta”, tras los quebrantos y desordenes que heredó de Alejandro López Caballero, planteó en su momento esperanzas de que las cosas cambiarían para bien en la capital del estado, sin embargo una serie de decisiones malas, otras polémicas y una mala gestión de las finanzas del municipio parece nos dejarán a la ciudad en similares condiciones, si no es que peor que en septiembre de 2015, que es cuando inició la actual administración, lo que debo decir me llena de pena y enojo.

Si bien es cierto que Angelina Muñoz Fernández entró de relevo con escasos meses para terminar el gobierno y “con el juego ya perdido” en términos beisbolísticos, es justo señalar que ella formó parte integral de la administración como secretaria del Ayuntamiento, y con el aval que dio a las polémicas y también a las malas decisiones de Acosta Gutiérrez, ha terminado por decepcionar a muchos que han creído en ella.

El gobierno de Angelina vive sus últimas jornadas en medio de protestas y no sin cierta polémica, en especial por esos pagos que se han hecho con terrenos propiedad de la comuna a particulares y empresas y por herencia de deudas por 500 millones de pesos a proveedores, que se suma a los más de 2 mil 200 millones de pesos en deuda bancaria, que ha convertido a Hermosillo en la segunda ciudad más endeudada del país, por encima de centros urbanos como Guadalajara y Monterrey.

Quisiera decir que las cosas se hicieron bien, pero la realidad es que temas como la inseguridad que campea en las calles de la capital, han ido de mal en peor, los problemas de pavimento tras una temporada de lluvias anormal asolan a la capital del estado y los problemas con la falta de infraestructura pluvial, han demostrado lo mal que está el municipio en materia de desarrollo.

Mire las cosas en Hermosillo se han deteriorado a tal grado que encima comienzan a aparecer los dispendios, los gastos exagerados, por ejemplo en iluminación navideña o en compra de software que documentó con mucha claridad la colega Priscila Cárdenas en Proyecto Puente, mismos que se suman a decisiones escandalosas como fue en su momento la construcción de paradas de camión de 2 millones de pesos.

La verdad de las cosas y a como se ve todo el panorama con fallas y opacidades ya denunciadas por la presidenta electa, Célida López Cárdenas, hasta en el proceso de entrega recepción y con los intentos abiertos (aunque fallidos) de dejar además en sus cargos a funcionarios en Agua de Hermosillo o en el Implan, no se ve un panorama muy alentador, en especial porque encima de todo el servicio de la deuda que se le hereda al nuevo gobierno tiene un costo de 200 millones de pesos al año, lo que se suma a la enorme presión del contrato para el servicio de renovación y mantenimiento de la red de alumbrado público por 2 mil 600 millones de pesos a 15 años con las empresas Construlita y Lux System, que ponen un escenario de desastre.

Quizá como dijo en su momento “Maloro”, en Hermosillo “se acabó la fiesta”, pero en su administración le siguieron con el “after”, que ya sabemos para asuntos de francachelas y borracheras de poder resulta peor.

La nueva administración que entra el 16 de septiembre, justo 18 días contados desde hoy, tiene una alta responsabilidad y un reto enorme de hacer economía, ahorrar recursos, reestructurar la deuda, acabar con los contratos leoninos, acabar con los dispendios, reordenar las finanzas municipales, recuperar la infraestructura municipal, garantizar condiciones para que se presten los servicios públicos municipales y recuperar la seguridad y orden en las calles de Hermosillo, más lo que se acumule en la semana.

Todo esto se tiene que hacer en pocos meses, pues solo recuperando la estabilidad en la ciudad es como se podrá hacer un buen gobierno, y Célida López Cárdenas, tiene el carácter, el entusiasmo y sobre todo la visión de cómo hacer las cosas, en un juego en el que empezará con tremenda desventaja, porque sus antecesores ni siquiera le están dejando el bat y las pelotas para comenzar.

Creo que la nueva presidenta municipal además de lidiar con todo el cuadro desolador que ya le comente, tendrá que empezar acabando con la impunidad que ha prevalecido en las sucesivas administraciones municipales y denunciar los graves excesos cometidos en el “after del Maloro”. 

Correspondencia a demiandu1@me.com

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