Las ventas de garage y la esperanza de Hermosillo

Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

Sigue la mata dando en los asuntos municipales de la capital sonorense y a todo el cuadro que le pintaba en la entrega de ayer (Se acabó la fiesta… Y le siguieron con el after), todavía habrá que sumarle el nuevo proyecto que tiene la Junta de Gobierno de Agua de Hermosillo, que es una entidad paramunicipal, con patrimonio propio y autonomía, aunque habrá que entender que no se mandan solos, están atados al interés ciudadano, pero sobre todo a la visión  y voluntad del gobierno en turno.

El punto es que ahora, precisamente en la transición que se da entre la administración de Manuel Ignacio Acosta- Angelina Muñoz Fernández y Célida López Cárdenas, a quienes integran la junta de gobierno de AguaH (casi todos ellos empresarios muy respetables, pero también la presidenta municipal en turno, representantes de la Comisión Nacional del Agua y del gobierno estatal) les dio por buscar nuevos esquemas que logren eficiencias en la que es quizá la parte más sensible en el funcionamiento del organismo, que es la cobranza, el manejo de los dineros y el acceso al servicio, y el modelo que les está gustando es el de integrar una Asociación Público Privada, que no es otra cosa que privatizar o concesionar una parte del servicio.

Para quien no esté familiarizado con el término de la Asociación Público Privada (o APP), porque forma parte del neolenguaje de los gobiernos de hoy, se trata de un esquema por medio del que una administración de gobierno presenta un problema que consideran inabarcable, porque los servidores públicos parecen no conocer de la eficiencia, y lo ponen en manos del sector privado, ya sea entregándolo a una empresa previamente constituida o bien una nueva (privada) y dotándole de la estructura que ya es propiedad del gobierno (de ahí lo público), en una asociación tendiente a atender y tratar de resolver esa materia.

Esas APP se utilizan para muchas cosas, por ejemplo para construir y operar carreteras, para hacer una infraestructura como la planta desaladora que se construirá en Empalme, o incluso para operar el sistema de transporte urbano en algunas ciudades.

El asunto es que se convoca a capital privado, empresas que tienen como fin el obtener un beneficio a cambio de arriesgar su dinero, con la finalidad de resolver un problema de fondo.

Y mire sí la mayor parte de los integrantes de la junta de gobierno son empresarios y todos los demás tienen mentalidad empresarial, es de lógica básica que tenderán a tomar esas decisiones, sin considerar en muchos casos los inconvenientes de esa “eficientación”, cuando se trata de un servicio de utilidad pública, es decir un servicio que el municipio está obligado a prestar sin fines de lucro, si acaso con un criterio de autosustentabilidad, a fin de atender una necesidad, que en este caso es el abasto de agua, pero que bien puede aplicarse al servicio de recolección de basura, a parques y jardines, transporte urbano o seguridad pública.

En pocas palabras eficientar no tiene porque ser sinónimo de privatizar o de concesionar, como parece ser la tendencia en los últimos años y es por eso que criterios como la municipalización del servicio de transporte urbano, hoy en manos de empresas y asociaciones de concesionarios muy ineficientes que además buscan ante todo obtener un lucro o beneficio a cambio de ofrecer el servicio, ya no aplican en una ciudad de las dimensiones de Hermosillo.

Pienso que lo mismo ocurre si se decide dar los pasos a la privatización total o parcial del organismo operador de agua, que es a lo que tiende esa propuesta de conformar una APP, se trata de una movida por lo menos inoportuna, que dará pie a un estudio de viabilidad, que posteriormente pondrá en manos del Cabildo y posteriormente del Congreso del Estado la decisión.

Y claro se vale hacer propuestas y buscar soluciones, sin embargo al paso que vamos creo que seguirá la privatización del servicio de recolección, o incluso el de seguridad pública en el municipio, porque al final de cuentas el argumento es la eficiencia que se asume las empresas sí tienen y los gobiernos no.

Por supuesto todo tiene sus asegunes, porque si nos vamos en la lógica de lo que sucede en la actual administración municipal de Hermosillo, es evidente que la idea o posibilidad de eficiencia hace muchos meses que nos abandonó y ya la situación de la presidenta municipal, Angelina Muñoz Fernández, ha llegado al grado de ver que se puede vender en bienes y propiedades de la comuna para atender sus compromisos, ya sean laborales o con proveedores, por lo que no debería de extrañarnos que tras la experiencia del alumbrado público, esté en su mente la posibilidad de privatizarlo todo, vamos incluso podrían privatizar el gobierno, si de lo que se trata es de ganar en eficiencia, pues ante lo que estamos es ante un reconocimiento tácito de incapacidad por parte de la autoridad municipal, ante los retos que representa gobernar y administrar a una capital como es Hermosillo.

Por supuesto las cosas pueden cambiar, de hecho creo que los ciudadanos emitieron su voto el 1 de julio pasado en el sentido que lo hicieron, precisamente porque están cansados de la misma canción “no se puede, no hay recursos, vamos a concesionar tal cosa, vamos a vender tal otra… vamos por una asociación…” y así hasta el infinito.

En este contexto es en el que cobra particular importancia el discurso que viene manejando la presidenta electa Célida López Cárdenas, de cambiar las cosas para mejorar, de lograr eficiencias y acabar con la corrupción que campea por desgracia en Hermosillo y sus autoridades.

Y claro, tiene razón la próxima alcaldesa que asume el cargo el 16 de septiembre (en 17 días exactos), su gobierno deberá tener el apoyo y respaldo de quien la impulsó a  buscar el cargo y le dio el empuje para obtenerlo, que no es otro que Andrés Manuel López Obrador, porque de lo contrario corre el riesgo de pasar de noche y que las enormes problemáticas de la ciudad la rebasen.

Sin embargo para enderezar las cosas en Hermosillo hace falta también un trabajo serio de la autoridad municipal, de un cambio de actitud y de mucho profesionalismo al respecto y en especial de no persistir en ese ánimo de hacer ventas de garage a la menor provocación.

Hermosillo es una gran ciudad con un futuro brillante, que se merece mantener la esperanza, de hecho creo que los hermosillenses necesitamos de tener la certeza de que las cosas cambiarán para bien en el corto plazo, porque de lo contrario estaremos condenados a seguir de fracaso en fracaso, y de decepción en decepción como ha sido los últimos 15 años.

Vistas así las cosas Célida tiene el reto en sus manos, y tiene también la confianza de los ciudadanos, sin embargo para que las cosas sucedan habrá que pedirles, es más exigirles a quienes andan tan apurados en tomar decisiones de último momento que paren su carro y esperen a que se de el relevo, tomar decisiones apuradas no lleva a ninguna parte.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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