Recuerdan hermosillenses a sus seres queridos en cenotafios

por Germán Contreras

En Hermosillo existen diversas costumbres o tradiciones para recordar a las personas que han perdido su vida en accidentes, particularmente en vialidades al interior de la ciudad o en carreteras, y una de ellas es la colocación de los famosos cenotafios.

La definición de este concepto se refiere a monumentos funerarios en los que no suelen colocarse los restos de las personas a quienes son dedicados, y por lo general se construyen o instalan en aquellos puntos donde ocurrieron los accidentes que cobraron la vida de la persona que se recuerda.

Fue el 20 de febrero del año 2010, cuando producto de un fuerte accidente automovilístico que se presentó en el cruce de Garmendia y Aguascalientes, Arturo Romero Robles de tan solo 17 años de edad, perdiera la vida al salir disparado de la unidad en que viajaba, junto con tres personas más, luego de ser impactados por un conductor que circulaba en sentido contrario.

A decir de vecinos de la zona, que aún recuerdan los hechos ocurridos desde ese momento ha prevalecido un sentimiento de decepción en la familia del menor, quienes acusan que debido a influencias la autoridad jamás ha actuado para llevar la justicia a su memoria.

Como parte de ese doloroso e imborrable recuerdo, los días 19 de cada mes la familia de Arturo, viaja desde el municipio de Rayón, para colocar un arreglo floral en el cenotafio erigido a la memoria de su hijo.

Junto a este simbólico espacio, permanece colocada en el cerco de una vivienda una pequeña manta con la imborrable exigencia de justicia para Arturo.

Además, en otras zonas de la capital sonorense tanto en el área urbana como en sus tramos carreteros, pueden observarse diversos cenotafios erigidos a personas cuya vida se ha extinguido en fatales accidentes.

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