Los tiempos son de Ana Gabriela

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Gilberto Armenta

No repitas las tácticas con las que has ganado una victoria, sino deja que tus métodos sean regulados por la infinita variedad de circunstancias. -Sun Tzu

Las circunstancias colocaron a Jaime Moreno Berry, líder del Partido del Trabajo en Sonora durante los últimos 20 años, al borde del abismo. Una coalición con Morena con la que nunca estuvo del todo de acuerdo. Pérdida de candidaturas en varios municipios, y otras tantas diputaciones locales, y además condicionadas en las federales. Puertas cerradas rumbo al senado. Nula operación financiera en las pasadas elecciones.

Y luego del 01 de julio, sus planes y los de los suyos se vinieron abajo. A los petistas les cerraron el paso en la repartición de plazas en los Ayuntamientos ganados en Sonora. En Agua Prieta, por ejemplo, hasta “tiro cantado” hubo al alcalde electo, Jesús Alfonso “el tuchi” Montaño Durazo, por no cumplir los acuerdos en ese sentido. Se repitió la historia en los 17 municipios restantes ganados por la coalición, salvo honrosas excepciones.

En el Congreso del Estado, donde Moreno Berry reclamaba cartera de plazas para él y los suyos, sucedió lo mismo. Nada para él, nada para el PT.

Ante eso, el histórico líder defendió a su camarilla. Apartó a la bancada petista, y buscó incrementarla en el mayor numero posible. Hasta la primera semana de septiembre, el PT sigue presumiendo 3 diputados en firme, y pronto se confirmará a la diputada electa de Empalme por el distrito 14, Rosa María Mancha Ornelas, para sumar 4 diputados. Y ojo, es casi un hecho de que al menos 3 diputados más, de otra bancada, se estarían declarando petistas, para totalizar así, hasta 7 diputados en esa bancada.

El PT sostiene también 3 municipios, Imuris con Jesús Alberto Rentería Vázquez, Empalme con Miguel Francisco Javier Genesta Sesma y Guaymas con Sara Valle Dessens.

En la lucha por los espacios que consideró le correspondían, Jaime Moreno Berry peleó, pateó puertas, invadió pasillos, allanó oficinas, gritó, demandó, y se jaló los pelos si usted quiere, pero no fue nada de eso lo que provocó su salida del PT, y mucho menos, orilló al morenista Alfonso Durazo Montaño a intervenir. Nada de eso.

Lo que tiene fuera al ahora ex líder petista es otro tema. Imperdonable para un genuino petista.

Durante todo el mes de agosto, Moreno Berry anidó el proyecto de llevar a Célida Teresa López Cárdenas como candidata del PT, rumbo a la gubernatura, acompasada con la aspiración de Ana Gabriela Guevara Espinoza. La velocista nogalense es petista con muchos años de trayectoria, además, puede presumir, porque es cierto, que es cercanísima a Andrés Manuel López Obrador.

No se podía permitir que el PT en Sonora coqueteara con un perfil que ni es de izquierda, ni es de Morena, ni mucho menos, con la ideología de ese partido. Usted puede hacer las cuentas, y sin problema alguno podrá bajar el cero. Y si acaso la operación matemática se le dificulta, agréguele que el cuadro petista de Jaime Moreno Berry en Sonora esta temeroso, que la propia Ana Gabriela le agradeció (a son de Las Golondrinas) el tiempo que le dedicó al partido en Sonora, que ya se le descartó para cualquier injerencia en el Congreso del Estado, relacionado con la operación de la bancada (al menos que termine ganando la impugnación y se convierta en diputado plurinominal), y que no fue convocado, invitado ni requerido a la conferencia de prensa en la que, sin mayores preámbulos, se anuncio a la ahora diputada federal y próxima directora de la Conade, como quien las manda cantar en el Partido del Trabajo en Sonora, y como quien se perfila ya, sin problema alguno, como candidata a la gubernatura en el 2021.

Como ultima carta, considere usted que los tiempos actuales no permiten desplantes financieros de ninguna naturaleza. Hoy, con el nuevo sistema anti corrupción, y con un electorado más cadencioso en esa intención, no se puede cometer ningún error, no se puede hacer nada malo que parezca bueno, ni viceversa. Había que cuidar la identidad del PT de manera impecable, no usarlo como moneda de cambio, no presentarlo como recurso de presión para obtener prebendas ni beneficios de ninguna naturaleza.

Por último, ¿Le conviene a Alfonso Durazo Montaño, encarrilar a una dura contrincante política como Ana Gabriela contra él mismo? No. ¿Le conviene a Morena fortalecer al PT? No.

Por eso, y ante las evidencias, lo único que se entiende es que quien buscó proteger al PT de cualquier contaminación fue, sin duda, la propia Ana Gabriela Guevara Espinoza. ¿No lo cree usted?

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