Va de nuevo… La estafa del transporte urbano

Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

Como un capitulo más de la que ya podríamos llamar la historia sin fin capítulo Sonora, se aparece al gobierno de Claudia Pavlovich el tema del transporte urbano, no solamente en Hermosillo, sino en todo aquél lugar en donde existe el esquema de concesiones, pues los “dueños” del servicio han decidido realizar un paro masivo en el servicio, luego del que el gobierno de Sonora les dijera que no a la pretensión de incrementar a 15 pesos la tarifa.

Las posiciones se han crispado a tal grado que los representantes de los concesionarios han decidido hacer una demostración de fuerza a fin de poner de rodillas al gobierno de Claudia Pavlovich, sabedores como son de que se trata de un servicio estratégico, que representa la movilidad para una enorme masa de trabajadores y que en sí representa un duro revés para la economía y las actividades cotidianas de cuentos de miles de sonroses.

A mi me parece de plano el colmo, pues los gobiernos de Eduardo Bours, Guillermo Padrés y ahora Claudia Pavlovich se la han pasado, viendo de que manera complacen a grupo de personas cuyo único interés es enriquecerse, mientras hacen como que dan un servicio, que es ineficiente e insuficiente.

El paro de transporte implica que este martes no darán el servicio 260 unidades en la capital, 200 más en Cajeme, 89 en Guaymas, 42 en Navojoa, 25 en Agua Prieta y además tendrá alcances en la fronteriza San Luis Río Colorado, lo que no hace más que demostrar que tan atrasados estamos en Sonora en cuanto al diseño de nuestras estructura de servicios públicos.

El gobierno de Claudia Pavlovich manifestó a través del director del Transporte, Carlos Morales Buelna, que se han entregado recursos por 640 millones de pesos a los concesionarios en 3 años, por concepto de subsidios y apoyos, y la verdad es que me parece que ahí está el verdadero problema, porque cómo explicar que esa cantidad de recursos públicos se vayan a un grupo de personas que en realidad operan un negocio de pésima calidad para los usuarios, y del que obtienen enormes ganancias a costa de los ciudadanos y del erario.

Mire, el gobierno ha estado obligado por las circunstancias a ofrecer unidades de transporte, a darles financiamiento, a entregar 12 millones de pesos mensuales por concepto de subsidio, y claro a lidiar con estos paros, porque al final de cuentas la mafia del transporte, ya le tiene tomada la medida.

Yo sostengo como lo he dicho a lo largo de estos 18 años que tiene el conflicto, que la única soluciono y salida viable del problema es acabar con el esquema de concesiones, requisar el servicio, quitarles los camiones a los concesionarios y establecer empresas paramunicipales, con participación directa del estado y cada una de las comunidades involucradas a fin de establecer rutas y servicios de transporte urbano eficientes.

El detalle es que a lo largo de esos años el gobierno de Sonora, sea quien sea que esté al frente ha vacilado ante los concesionarios y ha cedido al chantaje de los oscuros intereses que mueven a la mafia del transporte.

Lo más trágico del asunto, es que hace escasas semanas, el mismo gobierno de Claudia Pavlovich, promovió una iniciativa para municipalizar el transporte urbano, pero lo hacía sin acabar con el modelo de las concesiones e incluso se reservaba tanto la información de quienes son los dueños de esas odiosas concesiones, como también el derecho de mantenerlos.

Es decir, en el pecado, se llevó la penitencia y ahora la administración de Claudia Pavlovich debe cargar con el error de no haber abordado el tema de fondo.

Ignoro en que vaya a terminar el pleito cantado para este martes, lo que sí tengo claro es que la solución terminará por afectar tanto al usuario como a las finanzas estatales y dudo mucho que exista de parte del estado la determinación de acabar de una vez y para siempre con la prepotencia y el ánimo de lucro fácil de individuos que están posesionados de un servicio que para empezar no debería de ser negocio, que por su carácter debería de ser público y que es estratégico para las actividades productivas y la vida de muchos sonorenses que habitan nuestras zonas urbanas.

La solución del gobierno ha sido activar un esquema de taxis baratos y pedirle a los concesionarios que en todo caso sí no son rentables devuelvan las concesiones, cuando las cosas han tomado tal nivel que se requiere de no de pedir amablemente, sino de exigir que se preste el servicio o de lo contrario acabar de golpe con el negocio y la extorsión al ciudadano.

Correspondencia a demiandu1@me.com

Deja un comentario