En política ¿El fin justifica los medios?

Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

Sí que denota desesperación y un ánimo simplista de cuestionar, criticar y poner en tela de duda los pasos que se vienen dando alrededor del trabajo legislativo de el Movimiento de Regeneración Nacional en la Cámara de Diputados y el Senado de la República, ambos órganos que integran el Congreso de la Unión.

La primera y mayor crítica es la licencia que se concedió al gobernador de Chiapas Manuel Velasco, en una segunda vuelta de votación, por parte del Senado de la República, pues resulta que este político emanado del Partido Verde Ecologista de México fue electo senador por la vía de representación proporcional o plurinominal, siendo gobernador en funciones de su estado y presidente además de la Conferencia Nacional de Gobernadores.

Pues bien, antes de llegar a rendir protesta como Senador, el gobernador preparó el escenario en su estado, reformó la constitución para estar en posición de tomar una licencia provisional al cargo, irse al Senado, tomar una licencia de 3 meses y regresarse a Chiapas para culminar en diciembre su mandato. Es decir plan perfecto, un movimiento inédito en la política nacional.

El detalle es que en la primera sesión del Senado el pasado 4 de septiembre las cosas no estaban todavía muy claras y en una primera ronda le negaron la licencia y la posibilidad de regresar a su estado, bajo el argumento de que el puesto es irrenunciable, pues habría mandato de las urnas y un amplio bla-bla-bla; sin embargo es importante decir que prácticamente no hay senador que no tome licencia, todos ahí son actores políticos deprimiera línea en sus estados y algunos aspiran a ser candidatos a gobernadores, otros a integrarse al gabinete del gobierno federal, por lo que comenzar negando licencias con esa facilidad y por un ánimo de dar traspiés políticos, no resultaría en nada productivo, por lo que los senadores decidieron enmendar la plana  concederle al final al muchacho su licencia.

Debe decir que a mi lo que haga o deje de hacer Velasco me tiene sin cuidado, Chiapas es un estado demasiado lejano y el Partido Verde un asunto con poca trascendencia en la vida política de Sonora a estas alturas, sin embargo se hizo un escándalo mayor y cuestionamiento a sí ahora Morena y sus senadores caerían en las viejas prácticas del sistema y una serie de argumentos que la verdad en mi enfoque son lo de menos, porque se está viendo el dedo y no el sol que se está cubriendo con el.

Lo que ocurre en estos momentos en el Senado y en la Cámara de Diputados no es más que tiros calentamiento, ajustes y acomodos para la operatividad de la 64 Legislatura, que tiene muchos trabajos y misiones de alta importancia como para acabar con su trabajo en 2 sesiones, por lo que es necesario que calmemos la prisa mediática y la histeria de quienes ahora son oposición, porque será necesario que se vayan acostumbrando a la nueva realidad política.

Mire, solo en la Cámara de Diputados se confirmó ayer que Morena por sí solo tiene la mayoría absoluta, con 252 diputados, esto significa que tiene los votos suficientes para ocupar la famosa Junta de Coordinación Política los 3 años de la Legislatura, y encima sí así lo deciden, cambiar la Ley Orgánica de la Cámara para poder ocupar también la presidencia de la mesa directiva.

Me sorprenden y mucho las críticas y la ola de comentarios y sospechosismos absurdos que esto ha generado y que sí tal senadora, o diputado incumplió desde el primer día con el mandato que le concedimos los sonorenses, cuando sabemos que este juego se llama política y en el los actores se pegan hasta con la cubeta, para después terminar poniéndose de acuerdo en las alturas, dejando a lo que se sorprenden por las formas tan rudas o tan poco ortodoxas a las que en ocasiones se recurre, sin argumentos.

El asunto es que no se puede ser tan ingenuo para pensar que las cosas en las cámaras iban a cambiar de un día a otro, las reglas y las leyes siguen siendo las mismas y para avanzar en esa ruta de transformación, es necesario primero tomar el control de los órganos de gobierno.

Por supuesto esto no sorprende ni tantito a los priistas, que conocen al dedillo el sistema y no son tan hipócritas como para armar escándalos cuando se saben la tercera fuerza legislativa y tampoco toma por sorpresa a los panistas, que fingen poner el grito en el cielo, simplemente porque no son ellos los que están en la posición de tomar todo el poder.

Los diputados y senadores que asumieron su responsabilidad el 01 de septiembre pasado y que nos representan a los sonorenses, si tienen un mandato ciudadano, y no es otro que cumplir sus promesas de campañas, velar por el bienestar de Sonora y ayudar a su líder, que no es otro que Andrés Manuel López Obrador a operar la famosa transformación de México.

En esa lógica, si usted lee a los clásicos de la teoría política, me entenderá sí le digo aquí que el fin justifica los medios.

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Sí que causó nerviosismo y algunos sustos la historia que se conoció la mañana de este miércoles de que finalmente la demanda que interpuso la ahora senadora Lilly Téllez, está siendo tomada muy en serio por las autoridades federales, porque denunció violencia de género, difamaciones y una serie de lindezas y ataques personales en su contra de parte de un grupo de columnistas agrupados en la llamada “Mesa Cancún”, en una situación en donde incluso aparece como codemandado Gilberto Gutiérrez Sánchez, el presidente del PRI en Sonora.

El tema me parece es importante, más allá de la investidura de la periodista y de la dimensión política que ha cobrado al haber triunfado en las elecciones con un resultado contundente. La importancia implícita del tema es que Lilly Téllez quiere con esto dar una lección de civilidad a quienes se burlaron de ella y trataron de intimidarla a lo largo del proceso electoral, pues en ningún momento se trata de meterlos a la cárcel o cobrar venganza, o incluso obtener un beneficio económico.

Lo que quiere es que reconozcan su error, que se disculpen públicamente, que reparen el daño ofreciendo servicio comunitario y que de pasada se vean obligados a tomar un curso de perspectiva de género, además claro de que el proceso jurídico que decidió emprender, sirva para que en Sonora no se siga violentando a las mujeres, ni en la política, pero tampoco en el trabajo, en sus hogares o en la calle.

Es importante entender y asumir que en Sonora tenemos un grave problema de violencia contra la mujer y la lucha emprendida en ese ámbito por Lilly Téllez, puede marcar muchas diferencias.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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