Hermosillo zombie

por Arturo Soto Munguía

Imaginemos una ciudad donde uno de cada dos estudiantes de secundaria se drogan; uno de cada cuatro estudiantes de preparatoria hacen lo propio, y en primaria, casi dos de cada diez escolapios usan drogas, y en el 70 por ciento de todos esos casos, los hacen con metanfetaminas (crystal).

Imaginemos una ciudad donde 6 mil 357 personas se atienden en diversas clínicas y centros de rehabilitación, por sus adicciones. Y que esa cifra representa el 2.8% por ciento de los consumidores de drogas que hay en la ciudad. Es decir, que la cifra de consumidores de drogas casi alcanza las 200 mil personas en una ciudad que no llega al millón de habitantes.

Imaginemos que esa ciudad es Hermosillo.

Pues esas cifras fueron reveladas ayer por la doctora María Isabel Batriz López durante su comparecencia en la Mesa Cancún (a la que por motivos de agenda no pude asistir, pero permanecí pendiente), directora de Seguridad Ciudadana y Prevención del Delito del ayuntamiento local, citando cifras de la Comisión Estatal contra las Adicciones.

De unos años a la fecha, las calles de la ciudad se han venido poblando de seres a los que parece les han arrancado el alma. Miradas perdidas, pómulos saltados, esqueletos apenas forrados de piel grisácea, que deambulan de día y de noche con la ansiedad vuelta temblor, con la acechanza a lo que se mueva, con el imperativo de buscar algo, cualquier cosa que tomar mal puesta, por la buena o por la mala, para “curarse la malilla”.

Están en los bulevares, en las esquinas, en los baldíos; bajo los puentes, en casas abandonadas, en las zonas rurales y en la mancha urbana.

Son los desheredados, los olvidados, los más pobres entre los pobres.

Pero enterarse que a esa legión se suma quizás el 25 por ciento del total de la población (mayoritariamente jóvenes estudiantes) nos plantea un escenario apocalíptico.

Si las cifras son reales, mala cosa. Si no lo son y fueron magnificadas, peor, porque flaco favor le estaría haciendo esta funcionaria a la ciudad, que evidentemente sufre un grave problema de adicciones, que explicaría claramente el florecimiento del narcotráfico urbano en un mercado cautivo de 200 mil clientes potenciales, y las secuelas delincuenciales que eso acarrea, incluyendo sobre todo los robos, agresiones y violencia doméstica.

Entiendo que la señora Batriz no es promotora de turismo o desarrollo económico y que su formación como médica y su experiencia en el tema de las adicciones la acredita para hablar del mismo; que su compromiso con las políticas públicas para avanzar en el abatimiento de estos índices la obliga a plantear las cosas como son.

Y a multiplicar el llamado a redoblar esfuerzos en una cruzada que nos involucre a todos en el combate y la prevención de este flagelo. Porque todos tenemos un(a) familiar, un(a) amigo(a), un(a) conocido(a) que sufre alguna adicción. O como dicen en Twitter, si tú no lo tienes, entonces tú eres el (la) adicto(a).

Lo que es cierto es que estas revelaciones de la señora Batriz van a atizar el debate sobre el tema y, esperemos, ese debate se traduzca en acciones efectivas para abatir el problema.

II

Pues ya pasó más de un mes desde que la cuarta transformación llegó al Congreso del Estado y el signo de la legislatura es la parálisis. Literal: las diputadas y diputados sólo están haciendo girar una rueda de hámster, sin avanzar hacia algún lado, pues las comisiones no han podido ser integradas y no hay a dónde turnar asuntos.

Bueno, sí se integró la de Régimen Interno y Concertación Política porque esa no tiene mayores problemas ya que por ley, es conformada por los coordinadores parlamentarios. Y también se integró la de Administración, porque por ahí pasan entre otros, los temas relacionados con el flujo de recursos para la operatividad del Congreso, por ejemplo, el pago a los diputados y diputadas, así como a sus colaboradores, y por supuesto ese sí es un asunto de urgente y obvia resolución.

Quedaron integradas también las comisiones de Gobernación y Puntos Constitucionales, la primera y segunda de Hacienda; la de Justicia y Derechos Humanos, la de Presupuestos y Asuntos Municipales, y la de Fiscalización, así como la de Transporte y Movilidad, y la de Seguridad Pública.

Pero son 31 comisiones en total y no se han podido poner de acuerdo para su integración en la mayoría así que por eso los legisladores se han pasado todo este mes entre exhortos y posicionamientos, sin descontar los encontronazos que se han dado a propósito de otro tema que ha contribuido a la parálisis legislativa: el de los cambios en el aparato administrativo del Congreso.

Ayer, el punto de la integración de las comisiones tuvo que ser retirado del orden del día, ante la falta de acuerdos, lo que tiene muy molestos a los legisladores del PT, PES, PAN, PRI, Verde y PANAL, que están volviendo a hacer valer su condición de mayoría coyuntural frente a lo que consideran otro intento de agandalle por parte de la bancada de Morena, donde no parecen entender que sin sus coaligados del PT y del PES, quedan en una débil posición de fuerza con apenas diez diputados. Quizás 12 o 13, si se considera que eventualmente algunos de sus aliados se les suman, pero eso es insuficiente aún para conseguir una mayoría simple de 50% más uno.

El asunto no es menor, pues en las comisiones es donde se discuten y analizan los asuntos turnados al Congreso, y donde se elaboran los dictámenes correspondientes. La ley indica que dichas comisiones deberán ser integradas en los primeros 15 días después de instalarse la legislatura, pero ya pasó más de un mes, sin acuerdos.

Lo peor es que no se ve para cuándo lo hagan, pues en varios casos la disputa por presidir algunas comisiones se han registrado debates bizantinos, como el que reportan se dio a propósito de la comisión de pesca, que busca presidir Rosa María Mancha Ornelas, bajo el contundente argumento de que ella es de Empalme y le entiende al tema de los pescados.

Y si no hay acuerdos para la integración de las comisiones, tampoco los hay para la designación de los nuevos funcionarios administrativos, donde también la bancada de Morena se quiere “amacizar” incluso por encima de sus aliados.

Veremos hasta cuándo.

III

No terminan de acomodarse las calabazas en el camino de la sucesión de dirigentes estatales en el PAN, y en una de las fórmulas, la que encabeza el ex secretario de Seguridad Pública, Ernesto Munro tuvieron que “bajar” al ex secretario particular de Guillermo Padrés, Agustín Rodríguez, depositario de muchas malquerencias, incluso dentro de las filas de Acción Nacional, no se diga hacia afuera.

Su lugar lo ocupó la ex diputada local Lissette López, a quien le revivieron por allí un expediente en el que aparece inhabilitada para ocupar candidaturas a cargos públicos y de dirección partidista, aunque también existe la versión de que el asunto por el que se le juzgaba ya prescribió.

Ayer, corrió fuerte el rumor de que en la fórmula que encabeza Jesús Ramón Díaz Beltrán, estaban a punto de aplicarle la misma tijera a Francisco Bueno Ayup, candidato a secretario General.

Y es que hubo una especie de rebelión de género en la granja, ya que las mujeres blanquiazules exigieron su cuota de género en la fórmula, aunque algunos sostienen que el motivo por el que lo “bajarían” es similar al que motivó la salida de Rodríguez: demasiada carga negativa.

Platicando con algunos panistas de viejo cuño nos decían que ya tienen definido su voto por una u otra fórmula, pero no estaban dispuestos a hacerlo público, mucho menos a involucrarse en los trabajos de los equipos de campaña. Por algo será.

La campaña comenzó el pasado 12 de octubre una vez que las dos fórmulas consiguieron el número de firmas de apoyo requeridas para tal efecto y termina el 10 de noviembre, y un día después será la cita con las urnas a donde podrían acudir, según los cálculos más optimistas unos siete mil militantes, de un padrón ligeramente superior a los 10 mil.

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