El Club de Cuervos de la Cuarta Transformación

El pueblo bueno, sabio y conocedor ha pasado a ser un pueblo neofascista, fifi y huachicolero.

por Antonio López Moreno

En épocas de la llamada cuarta transformación y el lanzamiento de la cuarta temporada de Club de Cuervos, hay varios mensajes que deben ser analizados entre líneas.

A poco más de dos meses de que entrara en vigor el nuevo gobierno federal, ya pueden apreciarse algunas deficiencias en su quehacer político.

Mire usted, los miembros de la secta de la 4T, han optado por una estrategia mediática basada en el uso de la redes sociales como principales promotores de sus obras de gobierno y posturas políticas, lo que puede traer a colación algunos acontecimientos vividos en la reciente temporada de la exitosa serie Club de Cuervos.

Y es que los seguidores de Salvador “Chava” Iglesias pueden dar testigo de cómo en su equipo de futbol, optaron por las plataformas digitales para poder transmitir sus partidos y promover a sus patrocinadores.

Incluso, al hacer gala del ingenio, contrataron a una empresa para que fuera ella la encargada de transmitir por medio de cámaras aéreas sus juegos deportivos.

Esta apuesta por las nuevas tecnologías, los llevó a ser pioneros en un mercado que superaba los 500 mil suscriptores, sin embargo, no fueron ajenos a la crítica ni a la burla de parte de los medios de comunicación.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador confía ciegamente en el “pueblo bueno, sabio y conocedor”, de quien ha recibido halagos, besos de mano y mensajes de aliento a través de Facebook, sin embargo, conforme transcurre la cuarta transformación, ese pueblo bueno, sabio y conocedor, poco a poco se ha ido convirtiendo en un pueblo neofascista, fifi y huachicolero.

Aquí lo que debe resaltarse, es que las famosas redes sociales solo han generado ruido en la esfera política, no es sino hasta que surgen investigaciones periodísticas serias, cuando ha podido darse a conocer cosas como el patrimonio de la Secretaria de Gobernación, el recorte a los subsidios de la vivienda o la violación a un decreto presidencial referente a los servicios subrogados del IMSS de los que deberían gozar los padres de los niños ABC.

Salvador Iglesias y su hermana, fueron herederos de una fortuna y de un equipo de futbol, el cual poco a poco fueron destruyendo al grado de hacerlo descender, cambiar la sede del equipo, el nombre e incluso perdieron contratos con algunos patrocinadores.

Aunque el final de la serie es conmovedor, no puede dejarse de señalar, como es que cuando este equipo obtuvo un auge en redes sociales por el circo que pudieron armar mediante la web, tuvo que surgir un trabajo periodístico serio para ponerle fin a la popularidad de los Cuervos Negros Salvajes de Nuevo Toledo en Puebla.

Aquí la moraleja es sencilla, el quehacer periodístico no debe ser sustituido por la banalidad de las redes sociales, aunque bien, deben complementarse. Es solo mediante trabajos serios y documentados, como pueden salir a la luz las deficiencias de los gobiernos.

Y es aquí donde la oposición deberá prestar atención, pues no se alcanza a percibirse como el gobierno federal pueda cambiar su estrategia mediática, pues el mesianismo nato del principal mandatario del país, le obliga a seguir apostándole al pueblo bueno, sabio y conocedor… y eso poco a poco traerá consecuencias negativas para su persona.

Los periodistas deben estar atentos y no dejar de comunicar, no dejar de documentar y no dejarse doblegar por la moda impuesta en redes sociales.

Pero ojo, eso no quiere decir que quienes no comparten la visión de la 4T dejen de usar sus redes sociales, al contrario. El ruido se ataca con ruido, pero se elimina con periodismo.

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