Futbol en Juárez, un bien entre las heridas de la violencia

Bravos tiene su origen en una de las ciudades más violentas del mundo, pero el futbol ha logrado recuperar el ánimo de la gente, que responde asistiendo a los partidos del club, a las visorias para integrar las fuerzas básicas y aprovechado la escuela de formación del equipo.

Omar Panuco Padilla creció en la colonia Toronja Roja de Ciudad Juárez, una de las regiones de la ciudad donde la incidencia de delitos de reproduce y diversifica.

En el último año se registraron detenciones por violencia familiar, narcomenudeo, asesinatos y decapitados en las inmediaciones de la unidad Infonavit Nuevo Juárez, su hogar desde hace 17 años.

El futbol pide un lugar en una de las ciudades más violentas del mundo y uno de esos ejemplos es Omar, quien anotó el segundo gol en la victoria de Bravos de Ciudad Juárez en las semifinales ante Pumas. En el estadio Olímpico Benito Juárez, a 15 kilómetros del hogar de Omar Panuco, queda grabada la final de la Copa MX ante el América, actual campeón de la Liga MX.

“Nos llena de mucho ánimo para seguir formando jóvenes de bien, que tienen talento, educación y formación humana; esa parte es donde estamos metidos para que a través del futbol regenerar el tejido social, ayudar a nuestras comunidades de la periferias de Ciudad Juárez, para que Bravos sea un catalizador de líderes y futbolistas para que sigan el camino que impulsa el futbol y el deporte”, indica Álvaro Navarro, vicepresidente de Juárez FC.

“El torneo de Copa nos permitió tener en la vitrina a nuestros jóvenes en formación”, añade el directivo, aunque no es el único mensaje que quieren transmitir al país y más allá de las fronteras, también está la misión de que el futbol ayuda a mejorar la imagen de la ciudad .

Del año 2008 al 2010 no había sitio más violento en el país que Ciudad Juárez, un lugar donde incluso lideró los datos de homicidios en el mundo. Al finalizar 2010 se habían contabilizado 2,658 muertes violentas según la Agencia Estatal de Investigaciones.

En 2015 nacieron los Bravos de Ciudad Juárez, el equipo que acabó con cinco años de ausencia del futbol profesional y un punto de encuentro, de motivación y de generar identidad e ídolos en el sexto asentamiento más grande del país, donde conviven más de un millón de personas.

En ese entonces, la ciudad ya no era la más violenta, aunque se encontraba en el tercer sitio de homicidios según el consejo ciudadano de seguridad pública.

“Impacta favorablemente a nuestra comunidad, tenemos un programa de fuerzas básicas en donde estamos haciendo un gran trabajo con los niños y los jóvenes. Tiene un impacto importante en nuestra comunidad porque hemos recuperado el ánimo de la gente, salir a recuperar los espacios públicos, la gente regresa a los restaurantes, y genera un una derrama económica importante”, añade Álvaro Navarro.

Desde hace tres años, el equipo de futbol en Ascenso MX convoca cada partido a 6,500 personas en promedio; también la respuesta a las visorias para integrar las fuerzas básicas del equipo superaron los 4,500 jóvenes, eso, dice el directivo, superó la respuesta que ellos mismos esperaban.

El futbol en Juárez es una oportunidad, así lo han aprovechado con la escuela de formación del equipo, para lo cual tuvieron que invertir 15 millones de pesos, que en muchos casos esa cifra significa una cuarta parte del presupuesto total de un año para la franquicia.

Además de Omar Panuco, Javier Nevares es originario de Ciudad Juárez y es parte del cuadro titular del equipo en la Copa.

“La imagen de la ciudad ha mejorado mucho con la participación de la afición, aprovechando la audiencia que se presentan en escenarios como los del día de hoy, exponer lo que hace el futbol por Ciudad Juárez, lo que hace Bravos por la ciudad”, señala el directivo.

Pero, nuevamente las noticias no son buenas para la ciudad. Se han registrado 25 feminicidios y 119 ejecuciones en lo que va del año. La violencia otra vez se presenta en la ciudad.

Álvaro Navarro indica que Juárez es una ciudad pujante, resiliente y que genera miles de empleos por parte de la industria maquiladora, de servicios y el comercio, “esa es nuestra vocación como ciudad y ahora el futbol viene a darle esta dinámica donde nos ha ayudado a consolidar una imagen y economía a través del futbol, gracias a la imagen que Bravos ha generado”, dijo.

Al menos, por los 90 minutos que dura la final, los 19,703 aficionados tendrán dos representantes nativos en la cancha, dos jóvenes que son el resultado de la inversión en el deporte de parte de Juárez FC para cambiar la imagen de la ciudad.

por Eduardo Hernández Castro-El Economista

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