¿Inoperatividad del Congreso de Sonora?

Pasión por los Negocios

por Demian Duarte

Ayer Día del Maestro y como estaba previsto un total de 18 congresos estatales le dieron a la ´reforma de la reforma educativa´ el aval que se requería para ser promulgada y enterrar así en definitiva esa otra reforma aprobada en el gobierno de Enrique Peña Nieto que tantos dolores de cabeza causó por inconformidades del magisterio, movilizaciones, paros y todo lo que se acumule.

Era un proceso esperado y ya anticipado como tal, aunque rechazado en especial por quienes impulsaron la anterior reforma y que mantienen una visión que busca confrontar al magisterio y al sistema de educación pública y todo lo que significa en este país tan lleno de desigualdades. Así el presidente Andrés Manuel López Obrador cumplió otra de sus promesas de campaña, quizá una de las más significativas.

Sin embargo ese es un debate aparte al que no me meteré en este momento; el punto en el que quiero ser incisivo es que entre los congresos estatales que avalan la reforma educativa no se cuenta Sonora, lo que no deja de ser paradójico y pinta de cuerpo entero la realidad del Congreso del Estado de Sonora, pues aunque el presidente cumple, los mismo que el Congreso de la Unión y otros congresos estatales, en Sonora el Poder Legislativo muestra inoperancia e incapacidad de reaccionar ante la nueva realidad política que vive México.

En este caso no se trata de un juego de tirios y troyanos, charros y fifís o de opositores a la 4T y de los famosos integrantes de la alianza legislativa que ni es alianza, ni tampoco legisla.

El asunto de fondo y es de lo que quiero llamar la atención es que el Congreso del Estado de Sonora está siendo rebasado por la realidad, sus reglas de operación que se sustentan en la muy llevada y traída Ley Orgánica no sirven para la nueva realidad política de México y la verdad es que no es la primera reforma de gran calado que impulsa la Cuarta Transformación a la que llegan tarde.

Antes estuvo la Ley de Remuneraciones a Servidores Públicos y también la Ley que dio sustento a la Guardia Nacional.

Y no es que nuestros diputados estén en desacuerdo con esas reformas con las que dan forma al nuevo régimen, a la llamada Cuarta Transformación que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Vamos usted les pregunta a los diputados de Morena, del PT y del PES y todos estarán de acuerdo en la pertinencia y urgencia de hacer tales reformas, pero incluso si usted va con los del PRI y los PAN, los del Panal, el PVEM y el MC, es muy probable que el sentido de su voto sea favorable.

Sin embargo el Congreso de Sonora sigue llegando tarde a todas y todo tiene que ver con formas y normas de procedimiento.

Mire la estructura en que se sustenta la famosa Ley Orgánica es sumamente burocrática y está pensada para amarrarles las manos a los legisladores, primero para que no puedan romper el quórum legal ya que este se conforma de la mitad más 1 de los diputados, es decir 17 legisladores bastan para lograrlo y esto se hizo teniendo en mente lo que ocurría en la anterior Legislatura, cuando se requería de 2 terceras partes, o lo que es lo mismo de 22 diputados en el pleno, y se hizo para impedirle a la bancada del PAN estar presionando con la cancelación de las sesiones, que ya era una práctica constante y que causaba enormes atrasos.

El detalle es que entre los cambios también se establecieron criterios que impiden que los procedimientos sean rápidos y eficientes, pues las reglas dicen que todo asunto a tratarse en el pleno debe ser publicado en la Gaceta Parlamentaria con 48 horas de anticipación y lo mismo aplica para los temas que se llevarán a comisiones.

Imagine sí las minutas que llegan desde el Congreso de la Unión con carácter de urgente, le llegan a la Oficialía de Partes en viernes y se reciben por correspondencia por la mesa directiva cuando hay sesión ordinaria ya sea en el periodo ordinario de sesiones o en el de receso legislativo, a los diputados se les van valiosas horas sin hacer nada.

Ahora una vez que estas reformas se reciben por correspondencia, es necesario correr otro trámite que es turnarlas a la comisión o comisiones dictaminadoras especializadas (por ejemplo en el caso de la reforma educativa, se dará vista a las comisiones de Educación y de Gobernación y Puntos Constitucionales, que encabeza el diputado Jesús Alonso Montes Piña), una vez discutidas y en su caso aprobadas, el dictamen respectivo pasa al pleno, que requiere de al menos otras 48 horas de anticipación para abordar, debatir y en su caso aprobar esos dictámenes.

Sume usted que además se necesita de un acuerdo de la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política (CRICP) para darle forma al orden del día que se incluirá en la sesión (en este caso extraordinaria que se llamará) y otro más que corresponde a la mesa directiva de la diputación permanente para llamar a sesión, y entenderá de que le hablo.

El Congreso de Sonora está excesivamente burocratizado y los diputados pierden tiempo muy valioso dentro de los procedimientos legislativos que no corresponden a la velocidad con que se mueve en estos momentos el país y por eso nuestros legisladores llegan literalmente tarde a todas las discusiones.

Ayer con motivo de la promulgación de la reforma educativa, 2 de los diputados que protagonizan esos procesos me insistieron en que no es su culpa, en este caso Jesús Alonso Montes Piña que presidente la CRICP, la Comisión de Educación y la de Gobernación, me insistió en que incluso el acuerdo podría salir unánime, y no lo dudo.

Y por otra parte el actual presidente de la mesa directiva, Luis Mario Rivera, me recalcó que no es falta de voluntad o capacidad, es simplemente atenerse a las reglas vigentes.

Y ahí está el tema, los diputados tienen la obligación de apegarse a las reglas vigentes, de acuerdo; sin embargo también tienen la capacidad de reformar y modificar las Leyes y en este caso la 62 Legislatura del Congreso de Sonora ha sido omisa en analizar y en su caso modificar la Ley Orgánica, que es la que define las reglas de operación del Poder Legislativo Estatal.

El trasfondo de todo esto no es otro que la inoperatividad en que ha caído la actual legislatura, donde el disenso se impone y los pleitos e intereses particulares y de grupo no permiten avanzar ni siquiera en lo más básico, que es definir las reglas del juego.

Se hace necesario que ante la falta de acuerdos y el nulo avance que reportan, los diputados hagan a un lado sus agendas particulares y se pongan a ver lo realmente importante.

Este jueves 16 de mayo los legisladores llegan a 8 meses como diputados, y en ese periodo realmente sus avances han sido nulos y es en ese criterio que los coordinadores parlamentarios están obligados a hacer un alto en el camino y tomarse sus papeles y obligaciones para con los ciudadanos muy en serio y responder a las preguntas ¿Qué están haciendo? y ¿Cómo lo están haciendo?

Mire el Congreso de Sonora tiene previsto revisar la reforma educativa el viernes en comisiones y turnar el dictamen a una sesión extraordinaria que muy posiblemente se realizará el lunes; mi pregunta es ¿Ya para qué? si el Congreso de la Unión y Presidencia de la República para ese momento ya promulgaron y publicaron en el Diario Oficial de la Federación la Reforma Constitucional que da pie a ese cambio, por lo que llegarán una semana tarde a esa fiesta.

La verdad es que se ocupa seriedad en el Congreso y un buen principio para ponerse serios, es que los diputados analicen con mucho detenimiento su trabajo y definan de una buena vez las reglas con las que van a trabajar.

Eso o seguir haciendo como que hacen los próximos 2 años y 4 meses.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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