La economía de Sonora y por qué no ir a la huelga masiva

Pasión por los Negocios

por Demian Duarte

No se le saca miel a patadas a un panal, pues el riesgo es que las abejas se enojen y le piquen…

Esa es una máxima que aplica para muchas situaciones, pero que creo queda como anillo al dedo en el caso de la movilización y huelga masiva que pretende organizar la Confederación de Trabajadores de México para el 8 de julio en Sonora.

De acuerdo con Javier Villarreal Gámez, secretario general de la central obrera que representa a más de 130 mil obreros a través de 2 mil contratos colectivos de trabajo, se trata de un emplazamiento legítimo y una medida de presión para obligar al gobierno federal a mejorar las prestaciones vía IMSS, Infonavit, Fonacot y de la Secretaria de Hacienda para propiciar mejores condiciones y con esto incidir en la calidad de vida de los trabajadores.

La verdad es que yo estoy a favor de que los obreros de México mejoren sus ingresos, su calidad de vida y sus condiciones laborales, de hecho sostengo la tesis de que capital y trabajo tienen el mismo peso en la producción de bienes de consumo y que no pueden funcionar uno sin el otro, y apoyo que los trabajadores ejerzan su bien ganado derecho a la huelga y la manifestación, en especial cuando hay violaciones o abusos laborales.

El detalle es que México como usted sabe, pasa por un proceso de transformación con la llegada de un nuevo régimen y una nueva forma de gobernar, encabezado por un presidente que además es amigo de las causas populares, no cabe duda de que a Andrés Manuel López Obrador le interesa impulsar una mejora sustancial en las condiciones en que millones de mexicanos viven y que su empeño es combatir la marginación y la pobreza, de hecho él ha insistido en llamar a su proyecto de gobierno “La Cuarta Transformación de México” e insiste en poner por delante a los pobres y a los desposeídos, a los trabajadores y a los que no tienen trabajo.

El empeño de hacer que la economía crezca al 4 por ciento en promedio en su sexenio tiene que ver con eso, no hay riqueza posible sin crecimiento, y está claro también que la posibilidad de generar más puestos de trabajo pasa por la lógica del bienestar social, pues una persona que tiene un empleo bien remunerado es una que tiene resueltas sus necesidades básicas.

López Obrador lo ha puesto en términos sencillos, se trata de que los mexicanos alcancen un estado de bienestar que les permita ir en búsqueda de la felicidad a la que los seres humanos tenemos derecho y eso implica sentirse satisfechos y realizados con lo que la vida les otorga.

El trabajo es un sin duda uno de los elementos que abonan en el camino a la felicidad, pues es la manera de obtener los distintos satisfactores como comida, vivienda, vestido, diversión, educación, cultura y demás aspectos que deben rodear nuestras vidas como personas.

Pasos en ese sentido se dieron al inicio de este año con el aumento de 16 por ciento en los salarios mínimos en todo el país y el incremento de 100% que se concedió en la frontera, e incluso es sabido que desde ese momento los ingresos de los trabajadores en México no han parado de crecer a un ritmo de 5.9 por ciento mensual desde diciembre pasado, lo que es un reflejo de las políticas públicas que buscan fortalecer el mercado interno y que por naturaleza tendrán que plantear mejoría palpable para todos los mexicanos (esto lo informó la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a partir de las negociaciones salariales más allá de los mínimos), ya que es a partir de ese indicador que se fortalecerá el mercado interno.

Y es donde no entiendo el juego de la CTM, aunque se sabe que se trata de meter presión en busca de mejores condiciones, no capto el momento en el que paralizar al estado puede incidir en esto, ya que realizar un paro de escala estatal lo único que puede plantear para Sonora y para México es una calamidad.

Pongámoslo en términos prácticos, la paz laboral es un activo fundamental para impulsar la competitividad de nuestro estado, cientos de empresas se han decidido por invertir en nuestra tierra, precisamente a partir de la certeza de que no habrá paros locos o huelgas a diestra y siniestra.

La CTM al promover el paro masivo o huelga general, lo que está haciendo es lanzar un dardo envenenado al corazón de la economía y la productividad de Sonora.

Mire, el estado logró crecer en el último trimestre del 2018 a un ritmo tímido de apenas el 1.5%, y esto se logró después de 5 trimestres seguidos de retrocesos o crecimiento cero.

Esto motivó un crecimiento de apenas 10 mil empleos en ese año (de acuerdo con datos del IMSS), un número insuficiente para cubrir la demanda de puestos de trabajo y mucho menor a la velocidad con que se incorporan nuevos solicitantes a la Población Económicamente Activa .

El asunto es que finalmente en el arranque de este 2019 la economía da señales más claras de recuperación, con poco más de 19 mil empleos creados en el primer cuatrimestre del año y con una baja en el mes de abril (por razones estacionales) de 8 mil 115 posiciones laborales, así que digamos no es el mejor momento para plantear la idea de un paro o huelga que podrá afectar de manera definitiva la imagen que tiene Sonora como destino seguro para la inversión.

Creo que si la CTM tiene un interés legitimo en ayudar a los trabajadores los caminos son otros, empezando por la posibilidad de sentarse a la mesa de negociación con las autoridades laborales del estado y la federación, y buscando una especie de pacto o acuerdo a favor de la productividad y el desarrollo del estado, en alianza con la gobernadora Claudia Pavlovich y el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sonora se merece esa oportunidad y creo que su potencial y desarrollo bien valen hacer a un lado las diferencias políticas a fin de conseguirlo. Es eso o ver como otros nos rebasan y se quedan con las oportunidades que aquí buscamos.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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