¿Es posible crear un fondo minero para Sonora?

Pasión por los Negocios

por Demian Duarte

No cabe duda que el sector minero como motor de la economía de Sonora plantea grandes posibilidades en materia de desarrollo, así como también grandes retos y riesgos, y esa es una de las razones por las que esa innegable fuente de riqueza de manera recurrente se ubica en el centro del debate, pues a pesar de que ha propiciado que se acumulen enormes fortunas, la realidad es que su incidencia como factor de desarrollo para las comunidades de las que se extrae la riqueza mineral es escaso y aunque representa el 25 por ciento de la economía de Sonora, su impacto en el desarrollo y crecimiento del estado es menor.

La razón de fondo es que a pesar de que cada año se extraen del subsuelo sonorense miles de millones de dólares en cobre, oro, plata, wollastonita y otros minerales el impacto más allá de derramas salariales es más bien escaso y el desarrollo de ciudades como Cananea y Caborca, Álamos y Nacozari, además de municipios eminentemente rurales como Sahuaripa es muy escaso, vamos se trata de comunidades atrasadas, con poca o nula infraestructura que además reciben la peor parte de la actividad extractiva como es la contaminación.

De hecho a partir del 2014 apareció como esperanza para un mayor desarrollo e impacto el famoso impuesto a la minería con el el enfoque de constituir un Fondo Minero, asunto que se dio y que trajo a Sonora 4 mil 200 millones de pesos, que se distribuyeron entre el estado y esos municipios, sin embargo los resultados tampoco fueron muy visibles en el caso de la inversión de los recursos en mejoras a los municipios al grado de que la percepción tanto de las comunidades como del gobierno federal es que esos recursos se utilizaron mal, cuando no fueron incluso saqueados y aprovechados por particulares.

El Fondo Minero en este momento es objeto de una controversia entre los estados, municipios y la federación y es muy posible que esa controversia la gane el gobierno federal, ya que se trata de recursos que están previstos para llevar beneficios a los pobladores de los municipios mineros, que nomás no han visto la suya.

En ese contexto apareció este lunes una iniciativa de revivir un impuesto que ya operó en el año 2013 en Sonora, enfocado a cobrar una tarifa fija a las empresas mineras por la remoción de materiales pétreos, no por el aprovechamiento de las riquezas minerales, lo que amplía la base gravable además de las empresas mineras a las cementeras, empresas de cal y yeso, las canteras, los que extraen grava y arena y otros giros relacionados.

El autor de la iniciativa es el diputado por el distrito 7 con cabecera en Agua Prieta, Carlos Navarrete Aguirre, quien es además presidente de la Comisión de Minería del Congreso del Estado.

Su propuesta es sencilla, gravar con una tarifa de 12 pesos cada metro cúbico (es decir cada tonelada) de material que se remueve para aprovecharlo de la manera que sea y aplica tanto a grandes mineras como a pequeños productores y de acuerdo a su criterio este impuesto es perfectamente viable y se aplica ya en otros estados del país, donde el gravamen es incluso superior, de hasta 20 o 25 pesos por tonelada.

La cosa se pone interesante cuando revisamos los números, es decir Sonora es el principal estado minero del país y cada día se remueven en Sonora 1 millón 500 mil toneladas de materiales pétreos, esto equivale a la posibilidad de recaudar 18 millones de pesos diarios, lo que para una industria que trabaja 365 días del año equivale a aportar en impuestos una cosa así como 6 mil 570 millones de pesos al año al erario público.

La propuesta parte de una estrategia de distribución de esos recursos de 80% para los municipios y de 20% para el estado, lo que estaría dando al gobierno de Sonora 1 mil 314 millones de pesos al año y el resto a repartir entre los municipios mineros, donde evidentemente Cananea, Nacozari, Caborca, Sahuaripa y Álamos serían los grandes ganadores.

Imagine ustedes enormes cantidades de dinero invertidas realmente en beneficio del desarrollo del estado y los municipios a partir del impacto que tiene el principal sector de la economía de Sonora.

La verdad es que se tendría la capacidad de marcar una diferencia cualitativa, sobre todo si se logran diseñar candados y esquemas de fiscalización en el manejo de esos recursos que impidan de manera consistente que el dinero se desvíe de su propósito original o que de plano se vaya por la cañería de la corrupción.

El Famoso Fondo Minero del que tanto se ha hablado, trajo en promedio a Sonora 1 mil 50 millones de pesos cada año de su operación a Sonora y sin duda pudo marcar diferencias, el detalle es que como nadie sabe y nadie supo en donde quedaron los recursos que se entregaron a los municipios por ese concepto se sembró la sombra de la duda, lo que incluso movió al presidente Andrés Manuel López Obrador a suspender su entrega y tratar de manejar el recurso de manera directa.

Sin embargo la propuesta de Carlos Navarrete se enfoca a disponer de un esquema que permita fortalecer la hacienda estatal y las municipales, aprovechando el dinamismo y enorme potencial de ese sector.

Por supuesto, apenas se hizo pública la propuesta y las presiones, comentarios e intereses comenzaron y es que la minería de Sonora vale demasiados millones de pesos y grandes nombres de capitalistas como Carlos Slim, Alberto Bailleres, Germán Larrea y Ricardo Salinas Pliego, además de corporaciones estadounidenses y canadienses están en esa danza de millones, como para que pase así de fácil.

Advierto sin embargo que la propuesta de Carlos Navarrete terminará por alborotar el avispero y nos mostrará las enormes posibilidad que existen alrededor de la riqueza mineral de Sonora.

Esto apenas comienza.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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