La crisis que no ocurrió

Pasión por los Negocios

por Demian Duarte

La verdad es que odio decepcionar a los que gozan esperando que se hunda el barco de la Cuarta Transformación en el mar de la inestabilidad y la especulación (aunque después me divierto a sus costillas), y que al presentarse la inesperada renuncia del titular de la Secretaría de Hacienda, Carlos Urzúa, festinaron de inmediato lo que ellos calificaron sin mayor rubor como el crack que llevaría a México a la desgracia económica, tan anunciada por la “irresponsabilidad” con que se lleva al país desde que ellos no están a cargo.

Lo dije muy temprano, a escasos minutos de la renuncia de Urzúa, que era de esperarse que el presidente Andrés Manuel López Obrador con el dominio que tiene del arte de hacer política hiciera un rápido nombramiento que además permitiera tranquilizar a los mercados y no me equivoque, a los 5 minutos de mi comentario en Política y Rock and Roll Radio, apareció el nombre del subsecretario de Hacienda Arturo Herrera, un técnico y profesional muy probado, con amplia experiencia como secretario de finanzas en la Ciudad de México, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana, con maestría y doctoran por la Universidad de Nueva York. Es decir ningún improvisado, y además de la confianza y muy identificado con los preceptos de la 4T.

No es fácil sin duda mantenerle el ritmo al presidente López Obrador, como no es sencillo entender lo que está haciendo por el país, sin embargo si uno sabe entender lo que ha postulado desde el principio en su libro “La Salida” y muy frecuentemente en sus discursos primero de campaña, después en su gira de agradecimiento y ahora todos los días en actos de gobierno y en sus ruedas de prensa “mañaneras”, deberá asimilar que se acabó la época en la que reinó la tecnocracia y en la que fórmulas diseñadas por un grupo de economistas en la escuela de economía de la Universidad de Chicago prevalecieron como palabras divinas.

En pocas palabras, eso de que se acabó el neoliberalismo en México es algo que va muy en serio, y sin embargo López Obrador para tranquilizar a los mercados por su llegada al poder, decidió nombrar a Urzúa, un neoliberal, como titular de Hacienda, la dependencia que tiene quizá mayor poder en la toma de decisiones que tocan a política financiera, política fiscal y control de las variables macroeconómicas del país, y en efecto funcionó para el arranque, sin embargo su posición ahí era insostenible.

Mire, uno de los grandes problemas que ha debido enfrentar el gobierno de la 4T, ha sido la lentitud en el ejercicio de los recursos del gobierno, y créame que parte del problema era Carlos Urzúa, que no entendía y se oponía a muchos de los esquemas ordenados desde la oficina del presidente, de hecho si existe un subejercicio en el manejo de los recursos esto tiene que ver con los controles excesivos que se establecieron como norma en la Secretaría de Hacienda, lo que en pocas palabras representaba tener al enemigo en casa.

Las distintas manifestaciones de Carlos Urzúa en su carta de renuncia, reflejan esa conflictiva, pues considera que se han tomado decisiones en política económica sin el sustento técnico, el detalle es que ese es su punto de vista, también se mostró inconforme con nombramientos de funcionarios que estaban bajo su cargo y tengo la sensación de que su problema principal tuvo que ver con su sustituto y con la titular del SAT Margarita Ríos Farjat, el detalle es que ambos personajes son de la total confianza del presidente, integrantes de su equipo original y él no, creo que ahí perdió el debate y la forma.

De hecho es evidente que al presidente López Obrador no le agradaron esas formas del ahora exsecretario, a quien le aceptó la renuncia de inmediato y a quién señaló de haberse opuesto a las medidas, visiones, iniciativas y propuestas que dan sustento al proyecto transformador que impulsa.

«Él (Urzúa) no está conforme con las decisiones que estamos tomando y nosotros tenemos el compromiso de cambiar la política económica que se ha ido imponiendo desde hace 36 años», afirmó en un video publicado en su cuenta de Facebook.

El mandatario señaló que como esta posición representa una transformación, «a veces no se entiende que no se puede seguir con las mismas estrategias» en materia económica, por lo que aceptó la renuncia de Urzúa.

«No se puede poner vino nuevo en botellas viejas», señaló.

El mandatario se refirió al extitular de Hacienda al señalar que la postura del Gobierno ha provocado «incomprensión, dudas, titubeos al interior del mismo equipo».

Y mire, lo más curioso es que los mercados compraron como positivo el relevo y lejos de que estallara la crisis que los furiosos opositores al régimen anticiparon, la realidad es que no ocurrió nada, el peso ganó algunos centavos frente al dólar y los chairos ultra conservadores (porque ellos son los nuevos chairos, no lo olvide), partidarios del neoliberalismo y de seguir con el régimen de desigualdad y corrupción se quedaron —por ponerlo en términos beisbolísticos— con la mahahua al hombro.

Lástima por ellos. Bien por el país.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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