Cuarenta razones y más

por David Parra

“Las alianzas se mantienen hasta cuando, a una de las partes, lo que la otra le aporte ya no le sirva y para la parte menos fuerte, la contraparte siempre quedará a deber”.

¿Qué diferencia existe entre las protestas y bloqueos de la CNTE y las protestas y bloqueos de los policías federales?

La CNTE asegura tener alrededor de 40 diputados en la Cámara Federal, entre 19 maestros militantes de esa expresión sindical y el resto con simpatizantes fuertemente comprometidos con este grupo.

Los policías federales no tienen ningún representante en San Lázaro, salvo tal vez por uno que otro Diputado calderonista que de alguna manera esté relacionado con una parte de los inconformes quienes a duras penas han podido organizarse para exigirle al gobierno respeto a lo que ellos consideran es su derecho al imponérseles pasar a otras funciones en condiciones laborales distintas a las que tenían.

No hay que haber estudiado en Harvard astrofísica para entender los postulados de la mecánica cuántica y concluir que aquí no se trata de quien tiene una demanda legítima, sustentada, justificable, sino de quien pesa más a la hora de tomar decisiones y 40 diputados en bloque más un buen número de meritorios del marchómeter de la CNTE bloqueando San Lázaro se convierte en una razón “más que justa” para “coincidir” con exigencias que contravienen consensos auténticos construidos sobre bases sólidas, no por los infumables plagiarios del régimen anterior que regentearon la SEP, sino por expertos y especialistas que construyeron programas como el proceso de asignación de plazas, la evaluación universal, el reconocimiento al logro docente entre otros tantos que antes de la mal llamada reforma educativa estaban en marcha desde 2007 en todo el país bajo un esquema de consenso y respeto entre todos los actores del sistema educativo nacional de entonces.

Ahora pareciera que la coordinadora está dictando y así ya casi formalizando las leyes complementarias a la Ley General de Educación, con lo cual daríamos un lamentable paso en reversa de lo logrado para constituir un sistema de ingreso, promoción y reconocimiento, que si bien se distorsionó con la reforma de 2013 con el absurdo laboralmente inconstitucional de la permanencia, se había consolidado por la vía del consenso sobre la base de un estimulante mecanismo voluntario ligado a la promoción, en casos como el de Sonora, vinculado a un sistema escalafonario muy funcional y que con este segundo golpe da al traste en los procesos que se mantuvieron sin mayores distorsiones durante seis años, al menos para la selección de los nuevos maestros.

No podemos culpar del todo al Presidente por ceder (aunque diga lo contrario) a la presión de esta expresión disidente buena parte de lo que exige públicamente, además de lo que no quedará por escrito ni firmado; finalmente queda claro que saben utilizar su fuerza para persuadir a la solución a sus exigencias que luego de esto, ya envalentonados y en la antesala de la elección intermedia, serán más atrevidas y más absurdas que nunca, pero sí de lo que resulte en detrimento de las partes rescatables, tema polémico por cierto, del andamiaje que podía regular mejor los procesos para que nadie abusará nunca más de su poder ni tampoco nadie tuviese nuevamente que recurrir a medidas desesperadas o indignas para lograr su reconocimiento profesional.

Aún falta lo que diga la oposición, que dudo que tengan los mejores argumentos para lograr que la mayoría sabia y buena alcance a desestimar las decisiones que tome la mayoría, pero que al menos tendrán la oportunidad de visibilizar, si acaso se llegan a asesorar adecuadamente, los costos de devolverle el poder, si ese es el caso, a quienes han violentado a generaciones de mexicanos el derecho a recibir la educación que brinda el estado en sus entidades de influencia con kilométricas suspensiones de clases y torpes atropellos contra la población civil en aras de su ideal, ahora de un remedo absurdo de educación como el que contiene la ridícula propuesta de currícula que presentaron hace unos días, que si no hubiese sido en serio, pensaríamos que se tratara de un chiste de humor negro.

El magisterio Nacional bien merece una reforma libre de intencionalidad particular a intereses diferentes a los de una educación universal para los mexicanos, que tenga como principal virtud equilibrar las relaciones en el sistema educativo para brindarle una respuesta coherente y sensata a las necesidades de la coyuntura en que se encuentra en México en el contexto mundial y no con la visión reducida de grupos que se dedican a doblegar a las instituciones.

Lejano aún el día en que la nobleza y altura de miras de un Presidente libere al sistema educativo mexicano de su condición de botín político para desligarle del aparato de gobierno mediante su autonomía bajo un esquema de política prioritaria de estado.

Bytheway

La Diputada por Movimiento Ciudadano, Dolores del Río, deslizó sutilmente la idea que promueve el Gobernador de Chihuahua, Javier Corral, entre varios otros colegas que medio le siguen el paso, que sugiere que si el pacto federal no es justo, hay que romperlo, ya que según expuso en reunión de comisión en el Congreso Local con la presencia de legisladores federales, que “en el presupuesto federal 2020 hay rubros castigados para Sonora, como los recortes a los apoyos para el campo, y en materia de participaciones federales, lo que se destinará a la entidad es muy poco comparado con los recursos que la entidad le aporta a la federación en materia de pago de IVA, del ISR, IEPS y derechos como los relacionados con la minería.”

No sería una mala idea.

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