Entre el horror y la esperanza: no todo está perdido

por Arturo Soto Munguia

Despertamos ayer en el México de contrastes entre el horror y la esperanza.

En un barrio popular de la Ciudad de México, Ingrid Escamilla es uno de los diez nombres que diariamente tiene en México el feminicidio. La joven de 25 años fue acuchillada por su pareja hasta asesinarla. Bestialmente, le extrajo sus órganos y los tiró a una coladera y a la taza del baño. Luego la desolló. Todo, frente al hijo del presunto asesino, que vive con una condición de autismo.

Ingrid Escamilla era su nombre, pero es también el nombre de cada una de las diez mujeres que diariamente alimentan la estadística del machismo que mata, de un país desigual, un sistema opresor de mujeres victimizadas y revictimizadas en las páginas de la prensa de sucesos, donde sus cuerpos aparecen mutilados, mientras el rostro de sus asesinos es cubierto con pantallas o cintas para no violar el debido proceso, para proteger sus datos personales y por la presunción de inocencia.

Paradojas trágicas, contrastes increíbles, este asesinato sucedió en vísperas del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha con que la ONU busca visibilizar la inequidad y la discriminación que también existe en este tema, donde menos del 30 por ciento de quienes se dedican a la investigación científica (tecnología, ingeniería, matemáticas) son mujeres.

Los prejuicios y estereotipos de género pesan mucho a la hora de garantizar el acceso pleno y equitativo de las niñas y jóvenes mujeres al mundo de la ciencia. Y si eso pasa en un entorno donde se supone que prevalece el pensamiento crítico y los grados académicos garantizarían una visión más clara e incluyente, no queremos pensar en qué nivel se encuentran otros sectores donde la educación formal y la informal son a de más baja calidad y a veces precarias.

El feminicidio de Ingrid, como el de cada mujer asesinada por razones de género sacudió al país y despertó toda clase de condenas, incluyendo las que se alimentan de esos mismos prejuicios y estereotipos de género, sosteniendo que el feminicida en cuestión es un hombre promedio y por tanto, todos los hombres somos feminicidas en potencia, lo que pintaría un escenario apocalíptico en el que ya no hay nada más que hacer, salvo aplicar la ley del Talión.

Sin embrago no todo está perdido. Desde la sociedad civil y desde el gobierno se vienen impulsando los temas de equidad de género y la conquista de la igualdad en los hechos y en el derecho para las mujeres y las niñas. ¿Que falta mucho? Sí, pero también hay que reconocer los esfuerzos para superar esa etapa oscura en la que aún nos encontramos, comenzando desde los niños y las niñas.

Fue una grata sorpresa encontrarse ayer con cualquier cantidad de niñas participando son sus experimentos y proyectos en el concurso para premiar el talento femenil en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, en los niveles de educación primaria, secundaria y media superior.

No sé ustedes, pero en mi generación lo más sofisticado que hacíamos en la secundaria eran conexiones en serie y en paralelo para encender foquitos en el taller de electricidad, donde por cierto éramos mayoritariamente hombres, ya que las mujeres optaban por el taller de corte y confección (donde no había ni un hombre, por cierto). Es neta.

Por eso fue muy grato observar ayer, previo al lanzamiento de la convocatoria para este concurso, a unas niñas de sexto grado de primaria, dirigiendo desde sus Ipad pequeños robots automatizados que realizan diversas funciones. Es posible que a estas pequeñas, de 11 o 12 años tan familiarizadas con el software de sistemas mecánico-eléctricos las veamos en unos años más conquistando el mundo con sus aportaciones científicas.

Este concurso es organizado por la Secretaría de Educación y Cultura a cargo de Víctor Guerrero González y la convocatoria fue lanzada por la gobernadora Claudia Pavlovich, y tendrá premios que van de los cinco a los 15 mil pesos en cada una de las categorías, para adquisición de equipo tecnológico.

A estas niñas, definitivamente, “ya no las hacen como antes”. La joven Cassandra Peralta Chávez, del Cecytes Hermosillo IV fue la encargada de hablar a nombre de sus compañeras y su discurso fue impecable, con seguridad y aplomo que ya quisieran para una sesión del Congreso la mayoría de las legisladoras.

Inevitablemente, el discurso de la gobernadora fue el de la motivación y la sororidad. El de apoyarse entre mujeres, el de no dejar que nadie les diga que hay cosas que no pueden o deben hacer, que no pueden alcanzar sus sueños.

Y sabe de lo que habla, porque a ella también le decían que no podría llegar a gobernar Sonora, recordó.

Igual la presidenta del Congreso, Nitzia Gradias, que a su vez preside la Comisión de Ciencia y Tecnología y desde hace tiempo mantiene una agenda en la que destaca el impulso a la educación de los jóvenes en esas áreas. Mencionó nombres de mujeres que son grandes líderes mundiales y que jamás lo hubieran sido si hacen caso a las voces que les decían que no podrían serlo.

Más que motivador, el evento de ayer en la Secundaria Técnica #6 fue un remanso para la esperanza en una sociedad despojada de tabúes y brechas de género que quizás nos toque ver dentro de una o dos décadas, cuando estas niñas ocupen los espacios de liderazgo social, académico, político, económico, ya con una perspectiva distinta, que comenzó a abonarse en estos sus años infantiles.

II

Y después de días críticos, producto del innecesario ‘pendejeo’ a sus antecesores, la alcaldesa Célida López abre esta semana con buenas noticias.

Y es que su florido lenguaje hizo arquear algunas cejas en no pocos ciudadanos, pero sí en muchos integrantes de la clase política. De buena fuente me dicen que la alcaldesa buscó, por la vía de un tercero, al ex alcalde Ernesto Gándara Camou para sostener un encuentro, aclarar paradas y explicarle que quizás no se refirió a él cuando dijo que Hermosillo había sido gobernada por gente muy pendeja, sino a otros.

Pero El Borrego amablemente declinó la invitación.

Lo cierto es que después de este desaguisado (innecesario, insisto) la alcaldesa dio buenas noticias: el abasto de agua de calidad está garantizado para el verano hermosillense que suele exigir de un mayor volumen, aún si no se registraran lluvias en lo que resta del año.

Acompañada del director de la CNA, José María Martínez, y el director de Agua de Hermosillo, Alfredo Gómez Sarabia, la presidente municipal informó además que los estudios técnicos realizados por despachos externos de la Ciudad de México determinaron que la concentración de metales pesados se encuentra por debajo de la norma, salvo en el caso de fierro y aluminio.

Los desfogues de la presa El Molinito siguen para dejar ese embalse en la capacidad para la que fue diseñada (28 millones de metros cúbicos); esos desfogues a su vez permitieron recargar los mantos freáticos de la Mesa del Seri y la Victoria, de cuyos pozos se abastece Agua de Hermosillo para el abasto de la zona norte.

A la munícipe la reportan de buen ánimo tras aparecer como la segunda alcaldesa mejor evaluada del país, en la Evaluación de Atributos de Presidentes Municipales del mes de febrero.

Célida López aparece debajo de la panista María Eugenia Campos (Chihuahua), y otros tres alcaldes varones: Manolo Jiménez (Saltillo, PRI), quien ocupa el primer lugar; Enrique Vargas (PAN, Huixquilucan) y Héctor López Santillana (PAN, León).

Quizás por ello, la alcaldesa de Hermosillo declaró ayer por la mañana, en un encuentro con periodistas que si las condiciones se dan, está lista para lanzarse por la reelección.

¿Usted qué opina?

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