Bácum: episodio II. Y los tamales más caros de la historia

por Arturo Soto Munguia

Nuestras fuentes en el sur del estado nos reportan focos amarillos y rojos en el tablero del Ayuntamiento de Bácum, y a una alcaldesa más que nerviosa, asustada frente a las intenciones del ex alcalde Rogelio Aboyte Limón de regresar a ocupar la silla principal del palacio municipal.

Benita Aldama, la alcaldesa sustituta ha estado conversando con su gente más cercana frente a la eventualidad de que Aboyte Limón retome la lucha para regresar a su cargo, en un pueblo que ha estado sumido en el conflicto prácticamente desde que inició esta administración.

El ex alcalde fue detenido en Estados Unidos por intentar cruzar con documentos apócrifos, pero ese episodio sirvió para revivir el viejo expediente de una sentencia cumplida en una cárcel de Indiana, por tráfico de cocaína.

En abril del año pasado fue detenido al intentar cruzar la frontera norte, llevado a juicio y sentenciado a 15 meses de prisión, sentencia que por alguna razón debió ser reducida pues ya se encuentra en libertad.

El vacío de poder en Bácum generó un conflicto interno entre diversas fuerzas políticas, pero sobre todo entre las que integran la coalición Morena-PT-PES, hubo episodios violentos, toma del Palacio y un par de atentados contra Víctor Manuel Armenta Zavala. En el segundo de ellos, fue asesinado a tiros al salir de su domicilio, en un caso que aún no se ha resuelto.

Qué tan serio no sería este asunto que los diputados que deberían resolver la sustitución del alcalde o el nombramiento de un interino duraron meses dándole vueltas y pasándose el tema como si de una papa caliente se tratara, mientras que la dirigencia de Morena mantuvo siempre una posición vacilante y a distancia.

El tema seguramente regresará al Congreso del Estado, donde se avecina una nueva tormenta. Ya se verá.

II

Y donde está por tronar otra bomba, ésta de dimensiones que podrían resultar más graves es en el sector salud de Sonora. La mayoría de los equipos que se utilizan para diagnósticos, análisis, radiología, respiradores y en general para la atención de los pacientes, no son propiedad de clínicas ni hospitales, sino de particulares que se los rentan.

Desde el gobierno federal ha bajado la orden de revisar todos los contratos en todos los estados del país, bajo la presunción de actos de corrupción, nepotismo o tráfico de influencias y bajo esa premisa, tales contratos no se han renovado y vencen el próximo 1 de abril.

Las empresas que rentan todos esos equipos podrían retirarlos del servicio al no renovarse los contratos -algo que es altamente probable que suceda si nos atenemos a la forma de abordar problemas similares por parte del gobierno federal-, lo que sumiría al sector salud en un verdadero caos.

Recordemos que la adhesión de los estados al Insabi lleva incluida la cesión de la infraestructura hospitalaria al gobierno federal para su administración.

Este es un tema serio al que conviene darle seguimiento.

III

De la comparecencia de Ernesto Gándara ante un grupo de opinólogos y comentócratas se puede desprender el siguiente resumen:

-Sí va por la gubernatura del estado y va con todo a partir de marzo.

-No le preocupan las encuestas porque en 2006 comenzó su campaña por la alcaldía de Hermosillo con 20 puntos abajo, y en 2012 para el senado, con 25 puntos abajo. Ambas las ganó.

-El PRI solo no gana, debe buscar alianzas con otras fuerzas políticas y sociales; si esa alianza se da con otros aspirantes, bien; si no se puede, ni modo.

-Coincide con Claudia Pavlovich en el sentido de que no debe haber candidatos oficiales.

-No le queda la chaqueta a la que se refirió Célida López.

III

“Son los tamales más caros que me he comido en toda mi vida”, expresó Carlos Breman uno de los más acaudalados empresarios del país, asistente a la cena que anoche les ofreció a cien de ellos el presidente Andrés Manuel López Obrador para ‘invitarlos’ a comprar 4 millones de cachitos de lotería para el sorteo del 15 de septiembre.

Entrevistado al salir de esa cena donde el menú consistió principalmente en tamales de chipilín y chocolate, Bremer, director del Grupo Financiero Value y mejor conocido por ser quien adquirió en subasta la residencia confiscada al empresario chino Zhenly Ye Gon dijo que el ambiente fue cordial y los empresarios manifestaron voluntad de colaborar.

En ese evento a los empresarios les fue entregada una carta compromiso en la que deberían patentizar dicha voluntad eligiendo entre cuatro opciones de aportación: 20, 50, 100 o 200 millones de pesos. La mecánica es que cada uno podría cooperar con alguna de esas cantidades, o sumar cualquier número de colegas para ayudar a adquirir y distribuir los cachitos.

En el fondo de todo esto, lo que aparece es una versión recargada del ‘copelas o cuello’ que el mismo Zheny Ye Gon reveló le había dicho el entonces senador Javier Lozano Alarcón, al exigirle dinero para la campaña de Felipe Calderón en 2006.

López Obrador ha sido siempre un convencido de que esos empresarios lograron amasar sus fortunas en la complicidad del poder político con el poder económico, misma que prometió erradicar ya como presidente.

Una vez en funciones, y blindado con la legitimidad de las urnas, López Obrador relanzó el presidencialismo mexicano a niveles no vistos desde el priismo post revolucionario del siglo pasado.

Creo que no hay un empresario en el país que se atreva a llevarle las contras al presidente, sobre todo si tiene alguna cola que le puedan pisar desde el SAT, la SHCP o el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), que tienen sus propios modos de reeditar el ‘copelas o cuello’.

El presidente se convierte, de algún modo, en Director General del Departamento de Cobranzas del INDEP y ya lo que venga será pura negociación de términos y condiciones.

Aunque reportan algunas caras largas entre los empresarios asistentes a la cena de tamalitos, creo que varios de ellos cooperarán gustosos con el presidente.

Tan gustosos como Moisés El-Mann, el más poderoso empresario inmobiliario del país y a quien se le atribuye la devolución de los primeros dos mil millones de pesos (de un monto de 5 mmdp) producto de operaciones ilegales con autoridades del Infonavit en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con el relato de este caso, el empresario decidió devolver esos impresionantes montos a cambio de no ser investigado. El cheque de 2 mmdp fue el que recientemente exhibió Alejandro Gertz Manero, al entregárselo al presidente en una de sus mañaneras.

Si hay tipos que pueden deshacerse de esa cantidad en una sola exhibición, ¿por qué otros no podrían soltar entre 50 y 200 millones para colaborar con una buena causa como es el equipamiento del sector salud?

La cena de los tamales fue, en los hechos, una exhibición del poder presidencial, un alarde de su poder de coacción y su desprecio por las leyes (que ha resumido en repetidas ocasiones con su frase: entre la ley y la justicia, opta por la justicia).

El artículo 218 del Código Penal Federal establece que comete el delito de concusión el servidor público que con el carácter de tal y a título de impuesto o contribución, recargo, renta, rédito, salario o emolumento exija, por sí o por medio de otro, dinero, valores, servicios o cualquiera otra cosas que sepa no ser debida, o en mayor cantidad que la señalada por la ley.

Pero bueno, esta cena es solo un capítulo más de la larga saga que nos depara el maravilloso avión presidencial que primero iba a ser vendido para captar dinero que se orientaría a la atención a migrantes, luego para equipar hospitales y comprar medicinas, mañana o pasado para alguna otra cosa.

Renta, venta, rifa, no rifa, el avión es el tótem mágico que simboliza la corrupción del pasado y la opacidad del presente; condenable la primera, justificable la segunda porque en nombre de la honestidá es permisible cualquier cosa.

Gabo, ¿dónde estás cuando más se te necesita?

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