Constructores: a rezar

por Arturo Soto Munguia

Algo más que creatividad van a tener que ponerle los constructores organizados en Sonora -y en todo el país-, frente a un escenario poco halagador en materia de obra pública, ante la falta de recursos financieros o la orientación de los mismos a proyectos estratégicos de los que han quedado fuera.

El 2019, comentaba la ex presidenta de CMIC Sonora, Ana Karina Maldonado, fue un año difícil en el que la falta de inversión en obra pública llevó a muchas empresas, sobre todo medianas y pequeñas al borde de la quiebra. Y el 2020 pinta peor.

El diagnóstico que ayer esbozaba el nuevo presidente de esa cámara empresarial, Alfonso Reina Villegas, capitán de la empresa Construplan no varía mucho.

Qué tan azaroso no pinta el futuro para los constructores, que hasta una oración al altísimo hizo el nuevo dirigente de la CMIC Sonora, durante su intervención después de rendir protesta ante la gobernadora Claudia Pavlovich, el dirigente nacional Eduardo Ramírez Leal y un nutrido auditorio en el que destacaban los más fuertes empresarios del ramo.

Por allí se vieron Ricardo Mazón Lizárraga, Eduardo Bours, Javier Gándara, entre otros. Estuvo presente la alcaldesa Célida López y el súper delegado del gobierno federal, Jorge Taddei Bringas.

Después de revivir pasajes de sus inicios como constructor en los años 70 del sexenio de José López Portillo, marcado por la crisis, la devaluación, la fuga de capitales y la contracción económica, Reina Villegas relató cómo tuvo que recurrir al amparo para proteger su incipiente empresa, y con mucho trabajo y dedicación la hizo repuntar hasta que 20 años después, con la firma del TLC el horizonte se comenzó a abrir para que la actividad del sector repuntara.

Quizás el nuevo dirigente de los constructores en Sonora sabe algo que no sabemos el resto de los mortales, pero en medio de su discurso soltó de su ronco pecho lo siguiente:

“Dame Señor agudeza para entender; capacidad para retener, método y facilidad para atender, sutileza para interpretar y gracia abundante para hablar. Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar”.

No sé ustedes, pero este humilde aplasta teclas puede apuntar como la primera vez que escucha una plegaria a Dios de parte de un dirigente empresarial en un acto público. Y a fe mía que no es para menos, como veremos más adelante.

La gobernadora Claudia Pavlovich fue invitada para tomar la protesta a la nueva directiva de la Cámara y en su discurso rememoró también las dificultades que enfrentó aquel 2015, cuando prácticamente tuvo que comenzar de cero en el renglón de obra pública, pues su antecesor dejó al estado en una situación crítica.

A pesar de ello, recordó que se hicieron esfuerzos grandes para reactivar al sector de la construcción, que es uno de los más importantes en la economía estatal debido al efecto multiplicador de sus inversiones.

En lo que va de su administración, dijo, se han destinado 20 mil millones de pesos para obras de infraestructura, señaladamente en carreteras (que se encontraban en condiciones deplorables); en la reconstrucción de 8 de cada 10 escuelas, en centros de salud y hospitales.

4 mil 700 obras se han realizado en ese lapso y todo el proceso, desde la licitación hasta la entrega se encuentra pormenorizado en un portal que recibió el premio nacional de transparencia por parte del INAI y del Banco Mundial.

Sin embargo el panorama no es alentador.

La falta de inversión pública y privada ha provocado una caída del 9 por ciento en el valor de la producción de las empresas constructoras en el país y la actividad ligó, al cierre del año pasado, 14 meses consecutivos de caídas; en 18 estados de la república, las empresas registraron números rojos.

Si los empresarios le apostaban al Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura presentado por el gobierno federal en noviembre del año pasado, al menos en Sonora se llevaron un chasco.

De las 147 grandes obras que incluye este acuerdo, sólo dos aparecen en Sonora: 454 mdp para el aeropuerto de Hermosillo, 147 millones de pesos para una planta desaladora en Puerto Peñasco. Si acaso un par más en Guaymas y el desierto de Altar, relacionadas con telecomunicaciones y agua y saneamiento, ambas de menor monto.

En esas mismas fechas, la gobernadora promovió un encuentro con alcaldes y legisladores locales y federales para acordar un paquete de obras de infraestructura que serían presentadas en el Congreso federal para incluirlas en el presupuesto. Entre ellas se encuentra el Hospital de Especialidades en Hermosillo, carreteras y sobre todo, obras para los municipios: pavimentación, agua potable, drenaje, clínicas, entre otras.

Los diputados y diputadas federales no lograron incluir una sola de esas obras en el paquete presupuestal.

Aun así, los discursos en el evento de la CMIC fueron optimistas y expresaron confianza en que el escenario mejore este año, respecto al 2019.

Y si las gestiones en el mundo terrenal no prosperan, pues a confiar en que Dios oiga los rezos.

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