El regreso a la nueva normalidad: un volado

por Arturo Soto Munguía

Ayer consignábamos aquí los criterios y protocolos que el gobierno de Cajeme estableció para iniciar, a partir de este día, la reincorporación de empresas consideradas no esenciales a sus actividades.

Hermosillo hizo lo propio y la alcaldesa Célida López salió a los medios para anunciar que, una vez autorizado por las autoridades de salud, el regreso a la nueva normalidad, Hermosillo deberá estar preparado para la reincorporación bajo estrictos protocolos sanitarios.

“Tenemos que aprender una nueva manera de realizar nuestras actividades cotidianas para cuidar la salud de todas y todos”, mencionó en un mensaje difundido a través de sus redes sociales.

Más tarde, anunció que el horario para circulación vehicular se amplía de las 6 a las 21 horas a partir de mañana 16 de julio, por acuerdo del Comité de Salud Municipal. Entre nueve de la noche y seis de la mañana, sólo se permitirá circular por motivos de fuerza mayor.

Durante tres semanas se mantuvo una restricción de 12 horas a la circulación en automóvil (de seis de la tarde a seis de la mañana) pero evidentemente eso no tuvo impacto en la propagación de contagios. Al contrario, hubo días en que se rompió récord, superando los 140.

Las nuevas medidas del comité incluyen la apertura de negocios en el centro de la ciudad bajo horarios específicos (de 9 AM a 3 PM), y sanciones para quienes no usen cubrebocas en lugares de flujo frecuente de personas. La sanción es: trabajo comunitario.

Hermosillo y Cajeme, los dos municipios más grandes del estado concentran también el mayor número de contagios y defunciones.

El reporte de ayer por la noche indica que de los13 mil 300 contagios registrados en Sonora, Hermosillo tiene 5 mil 005 y Cajeme 2 mil 223.

En cuanto a defunciones, Cajeme cuenta 370 y Hermosillo 299.

Plantearse la apertura de actividades no esenciales aparece, en ese contexto, como una medida suicida. De hecho, el gobierno del estado inició desde hace un par de semanas con la apertura gradual y escalonada de los sectores aeroespacial, automotriz y de la construcción.

La experiencia en algunos estados al norte de la frontera, como Arizona y California ha sido trágica. Tras autorizar la apertura de actividades comerciales, productivas, de servicios y recreativas, tuvieron que dar marcha atrás por los rebrotes del temible virus.

Los gobiernos están sujetos a una presión muy grande por parte de los factores de la producción, porque la economía está resintiendo los estragos de la parálisis; la gente necesita trabajar porque sus reservas se han agotado o están en vías de hacerlo después de más de tres meses parados o semiparalizados.

Algunos expertos coinciden en que a estas alturas, ya las restricciones a la movilidad probaron su ineficacia en el control de la pandemia; la gente ya no va a hacer caso de quedarse en casa y lo único que queda es reincorporarse a la cotidianidad extremando las medidas de prevención, especialmente el lavado constante de manos, uso de cubrebocas y gel antibacterial; sana distancia, evitar aglomeraciones entre otras.

El confinamiento, acaso el mejor recurso para romper la cadena de contagios nunca se asumió como obligatorio; si a eso se agrega el marcado desdén por las otras medidas preventivas el resultado son las cifras de terror que, después de 100 días nos muestran a diario las autoridades de salud.

Lo hemos dicho en otras ocasiones: los gobiernos están atrapados entre la espada del coronavirus y la pared de la parálisis económica. Nadie, ni sociedad ni gobierno vamos a salir bien librados de esta pandemia.

Se supone que hay un semáforo que el gobierno federal mantiene como criterio para la reactivación. Según ese semáforo, prácticamente todo el país está en rojo -Sonora incluida-, pero hace días el vocero para la pandemia, Hugo López Gatell decidió dejar de presentar esos criterios, básicamente por el desfase de información entre los estados y el centro del país.

Con ser necesaria, la reactivación económica es un peligro latente de rebrotes.

La única manera de contener el crecimiento de los contagios y defunciones es mantener el confinamiento, pero eso no va a suceder y no porque la autoridad no quiera, sino porque la gente simplemente no está dispuesta a permanecer encerrada.

Ahora, si la gente se reincorpora a sus actividades cotidianas tiene que hacerlo con una estricta y hasta obsesiva observancia de las medidas de prevención. Pero si no lo hicieron antes, francamente no veo porqué lo vayan a hacer ahora. Ni siquiera por la lúgubre secuela de muertes que ya nos alcanzó a todos en el entorno familiar y de amigos o conocidos.

La vuelta a la nueva normalidad es un volado. Ojalá caiga la moneda del lado de la esperanza y no de la tragedia. Ojalá.

II

Y ya que andamos con los dos municipios más grandes del estado, así como han coincidido en algunas medidas relacionadas con la pandemia, también mantienen un desencuentro con motivo de la eventual construcción del ahora llamado Ramal Oriente, que no es otra cosa que una obra complementaria del Acueducto Independencia para llevar agua al norte de la ciudad.

Esta obra ha sido saludada con entusiasmo por el sector empresarial hermosillense, asumiendo que beneficiará a más de cien mil familias de la ciudad y ayudará a detonar el desarrollo industrial e inmobiliario en el sector norte de Hermosillo.

Del mismo modo, ha levantado protestas en el sur del estado, concretamente en Ciudad Obregón y en los pueblos yaquis, cuyos gobernadores ya cerraron filas en su contra y promovieron bloqueos carreteros y de las vías del tren.

Hay que precisar que el Ramal Oriente apenas fue uno de los motivos de estas movilizaciones, pues la etnia yaqui tiene una agenda llena de promesas incumplidas sobre demandas ancestrales relacionadas con la marginación y la pobreza en que se encuentran.

La autorización de esta obra tiene que pasar por el Congreso del Estado, donde algunos diputados, sobre todo los de Cajeme han adelantado su voto en contra, incluyendo algunos de Morena, partido al cual pertenece la alcaldesa de Hermosillo. El propio alcalde de Cajeme, Sergio Pablo Mariscal se ha sumado al rechazo.

Mientras tanto en Hermosillo se despliega una intensa campaña para convencer de que la obra no se alimentará de cuotas extraordinarias de agua proveniente de la presa El Novillo, que es el principal motivo de oposición en el sur del estado.

En los próximos días se sabrá el destino de esta obra.

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