Le hemos soportado demasiado…

✍🏻por Bernardo Graue Toussaint


Sr. Presidente López:

Celebro su recuperación física. No celebro la mofa con la que reaparece en la escena pública.

Desde el inicio de su administración (sí es que podemos llamar «administración» a su conjunto de despropósitos) su actitud de pandillero ha sido tolerada por una sociedad que hoy ya alcanza niveles de profundo hartazgo. El deterioro económico, político y social de México es sumamente preocupante.

Créame Presidente que su variopinta postura (mezcla de «valentón del barrio», de madreador de tiempo completo y de vulgar telepredicador) no solamente aburre, sino que también ofende. Su constante burla (en medio de una severa crisis sanitaria y económica) desconcierta a una comunidad lastimada, adolorida, que espera de sus liderazgos políticos, cuando menos, mesura y seriedad.

Es claro, Presidente, que los daños del Covid19 tienen una escala propia y que, patéticamente, ésta se ha visto incrementada porque la acción gubernamental para enfrentarle ha sido sustituida por la adulación de sus cómplices políticos, esos que le festejan todo su serial de gracejaras y ocurrencias; esos que le aplauden esa falsa realidad nacional en la que usted cree, fantasía en la cual todo está de maravilla.

Los 166,731 mexicanos que han perdido la vida por el Covid19 y el dolor inmenso de sus deudos muestran una realidad distinta, que no es otra que la de la irresponsabilidad, la de la acción errática y, peor aún, la de la inacción gubernamental frente al desastre.

No me extrañan los patéticos resultados de su gobierno ni la tragedia que Usted y sus incompetentes colaboradores producen día a día. Nunca esperé nada extraordinario. Desde hace muchos años (incluso antes de que fuera Jefe de Gobierno capitalino) afirmé que usted era absolutamente primitivo, muy básico, muy ignorante. Señalé que ante la falta de ideas propias, es usted un hombre que colecciona refranes y frases con los cuales arengar y salir del paso en cada dificultad. Un hombre con una cabeza plagada de una fantasía personal, en la que se ve a sí mismo como el nuevo prócer de la nación, que le gusta verse y soñarse así. Un individuo cuyo narcisismo no tiene límite.

Nunca creí que su convalecencia por el contagio del virus produjera en usted el efecto que sí se observó en el Primer Ministro británico Boris Johnson, cuyo padecimiento le hizo entender, en su propia persona, la gravedad de la situación sanitaria de esta pandemia.

Hoy, la situación en México se agrava porque las decisiones del gobierno no tienen el rigor científico que amerita, sino que se toman con base en los personalísimos cálculos políticos del Presidente de la República, es decir, de usted.

Es claro, Sr. Presidente, que nadie podrá culparlo por la aparición del Covid19. Eso sería una barbaridad. En un futuro, sí que habremos de hacerle legalmente responsable de las muertes que se pudieron haber evitado, pero que se produjeron por decisiones equivocadas (las suyas) en materia de salud pública o por omisiones graves de la autoridad federal de cara a la pandemia. Usted y sus allegados decidieron jugar con vidas humanas y deberán de responder por ello.

En tanto ello suceda y para evitar más daños a la nación, millones de mexicanos trabajaremos para derrotarle a usted y a su partido en las urnas, el próximo 6 de junio. Habremos de construir los contrapesos necesarios para frenar esta avalancha de locura que se ha construido en torno a su persona. Le hemos soportado demasiado…ha llegado la hora de decir ¡ya basta!

graue.cap@gmail.com

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